El legendario campeón del Masters de Augusta, Gary Player, denuncia que el club le impide jugar una ronda con sus nietos. A sus 90 años, el sudafricano cuestiona la gestión actual de Augusta National y reivindica el papel que él, Arnold Palmer y Jack Nicklaus tuvieron en la grandeza del torneo.
Gary Player acusa a Augusta National de negarle una última ilusión familiar
El histórico golfista sudafricano Gary Player, tres veces campeón del Masters (1961, 1974 y 1978) y actual “honorary starter” del torneo, ha lanzado una crítica poco habitual contra el exclusivo club Augusta National Golf Club. El motivo: la supuesta negativa de la institución a permitirle disputar una ronda junto a sus tres nietos en el mítico recorrido de Georgia.
En una entrevista concedida a Golf Monthly, Player, de 90 años, lamentó que, pese a haber sido “embajador de Augusta durante todos estos años”, el club no le permita compartir una partida con su familia.
“Mis nietos se mueren por conocer las historias de su abuelo en ese campo”, afirmó con evidente tristeza.
Sin membresía, sin invitados: la norma que indigna al campeón
Aunque los campeones del Masters conservan el privilegio de jugar en Augusta, Gary Player no es miembro del club, a diferencia de otras figuras históricas. Esa condición le impide llevar invitados al campo.
Según explicó, cualquier otro escenario que haya acogido grandes campeonatos —como el The Open Championship, el U.S. Open o el PGA Championship— habría accedido a una petición similar. Pero no Augusta.
“No lo harán en Augusta. Es la actual dirección. Son los tiempos que vivimos y lo acepto, pero con tristeza”, declaró.
El golfista defendió que los fundadores del club, Bobby Jones y Clifford Roberts, así como el expresidente estadounidense Dwight D. Eisenhower, sentaron las bases del prestigio del recinto. Sin embargo, fue más allá al reivindicar que él, junto a Arnold Palmer y Jack Nicklaus, terminaron de convertir el Masters en un fenómeno global.
“Nosotros hicimos Augusta. Les guste o no admitirlo, nosotros hicimos Augusta”, sentenció.
Una relación marcada por la polémica
No es la primera vez que Player expresa su malestar con Augusta. En 2023 ya confesó sentirse “desilusionado” por las dificultades para jugar allí con un invitado, aclarando que no puede simplemente llamar a la tienda profesional y organizar una partida.
Ese mismo año sorprendió al situar al Masters en último lugar al clasificar los cuatro grandes torneos masculinos, por detrás del Open Championship, el U.S. Open y el PGA Championship.
Además, la relación familiar del sudafricano con el club también ha estado bajo el foco. En 2021, su hijo Wayne fue vetado de por vida tras realizar una improvisada promoción publicitaria durante una ceremonia oficial en honor a Lee Elder.
En 2022, Player demandó a su hijo Marc y a su nieto Damian por la venta no autorizada de objetos personales, entre ellos su trofeo del Masters de 1974 y los zapatos utilizados en su 52ª participación en el torneo.
¿Cambio generacional o rigidez institucional?
El caso vuelve a poner sobre la mesa el hermetismo de Augusta National, uno de los clubes más exclusivos y cerrados del mundo del deporte. La pregunta que subyace es inevitable:
¿Debe una institución con la historia y el impacto global del Masters flexibilizar sus normas ante leyendas vivas que contribuyeron decisivamente a su fama?
Gary Player, a sus 90 años, no reclama privilegios económicos ni reconocimiento público. Reclama una ronda con sus nietos. Y su queja, aunque envuelta en diplomacia, deja entrever una tensión latente entre tradición, gestión y legado.

