Las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania arrancaron este martes con el territorio como principal punto de fricción y con escasas expectativas de lograr un avance decisivo. La cita, mediada por Estados Unidos, se celebra en un momento simbólicamente delicado: a pocos días del cuarto aniversario de la invasión rusa iniciada el 24 de febrero de 2022.
Delegaciones de Kiev y Moscú se reúnen en la ciudad suiza tras dos rondas previas celebradas en Abu Dhabi, que fueron calificadas como “constructivas” por ambas partes, pero que no consiguieron desbloquear el principal escollo: el control del territorio ocupado.
El territorio, epicentro de las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania
El eje central de las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania es el futuro de las regiones ocupadas por Moscú. Rusia controla actualmente alrededor del 20% del territorio ucraniano, incluyendo la península de Crimea y amplias zonas del Donbás.
En concreto, el Kremlin exige que Kiev ceda el 20% restante de la región oriental de Donetsk que todavía no ha logrado capturar completamente. Para el Gobierno ucraniano, esa concesión es inaceptable.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha reiterado que cualquier acuerdo debe respetar la integridad territorial del país y garantizar una paz “real y justa”. Desde Kiev se insiste en que reconocer la anexión rusa sentaría un precedente peligroso para el derecho internacional.
Trump presiona para un acuerdo rápido
Las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania cuentan con la mediación directa de la Administración estadounidense. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión pública para que ambas partes lleguen a un entendimiento.
A bordo del Air Force One, Trump declaró que “Ucrania debería sentarse a la mesa rápido”, sugiriendo que Kiev es quien más debe acelerar concesiones. Estas palabras han generado malestar en el entorno de Zelenski, que considera que su país está soportando la mayor carga del conflicto.
Por parte rusa, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que en esta ronda se abordará “una gama más amplia de cuestiones”, aunque confirmó que los territorios ocupados siguen siendo la cuestión central.
Bombardeos antes de la cumbre
La apertura de las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania estuvo precedida por una nueva oleada de bombardeos rusos sobre infraestructuras energéticas ucranianas. En la ciudad portuaria de Odesa, los ataques dejaron a decenas de miles de personas sin calefacción ni agua en pleno invierno.
Las imágenes de soldados ucranianos disparando sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes cerca de Pokrovsk reflejan que la guerra continúa con intensidad en el frente oriental mientras los diplomáticos negocian en suelo suizo.
Zelenski ha pedido a sus aliados que incrementen las sanciones contra Rusia y aceleren el suministro de armas, argumentando que solo una mayor presión militar y económica puede forzar a Moscú a aceptar un acuerdo equilibrado.
Un contexto diplomático complejo
Las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania coinciden con otro esfuerzo diplomático paralelo en la misma ciudad, donde funcionarios estadounidenses mantienen contactos indirectos con representantes iraníes. Esta simultaneidad subraya la magnitud de los desafíos geopolíticos que enfrenta Washington.
Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner participan en la mediación entre Kiev y Moscú, en lo que supone uno de los mayores intentos recientes de Estados Unidos por cerrar dos crisis internacionales de forma casi simultánea.
Pocas expectativas de avance
Pese a la relevancia de la cita, las expectativas son moderadas. Las dos rondas previas en Abu Dhabi no lograron avances sustanciales, y las posiciones siguen muy distantes.
Rusia mantiene su exigencia de reconocimiento de los territorios ocupados, mientras Ucrania se niega a aceptar pérdidas permanentes. Este choque frontal convierte a las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania en un ejercicio diplomático de alto riesgo.
Expertos en relaciones internacionales advierten que, sin garantías de seguridad sólidas para Kiev y sin un mecanismo claro de verificación internacional, cualquier acuerdo podría resultar frágil.
Cuatro años de guerra devastadora
La nueva ronda de conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania se celebra apenas unos días antes del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala. Desde febrero de 2022, decenas de miles de personas han muerto, millones han abandonado sus hogares y numerosas ciudades han quedado devastadas.
La guerra ha transformado el mapa político y energético de Europa, convirtiéndose en el mayor conflicto armado en el continente desde 1945. Las recientes ofensivas contra infraestructuras eléctricas han dejado a cientos de miles de ucranianos sin suministro básico en medio de un invierno especialmente duro.
¿Un punto de inflexión o un nuevo estancamiento?
El resultado de las conversaciones de paz en Ginebra entre Rusia y Ucrania podría marcar un punto de inflexión o confirmar un nuevo estancamiento. La presión internacional es alta, pero la brecha territorial sigue siendo profunda.
Si no se logra un compromiso sobre el futuro de las regiones ocupadas, el conflicto podría prolongarse indefinidamente, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad europea.
Por ahora, Ginebra se convierte nuevamente en escenario de la diplomacia internacional, mientras en el frente continúan los combates y la población civil sigue pagando el precio de una guerra que, cuatro años después, aún parece lejos de su final.

