El piloto canadiense describe las vibraciones extremas del AMR26 como una experiencia cercana a una descarga eléctrica. El problema del motor Honda preocupa en Aston Martin y podría limitar gravemente las vueltas en el Gran Premio de Australia.
Stroll denuncia las vibraciones del Aston Martin
El inicio de la temporada de Fórmula 1 llega marcado por una polémica técnica que amenaza con convertirse en uno de los grandes problemas del campeonato. El Aston Martin AMR26 está generando vibraciones extremas procedentes de la unidad de potencia, una situación que ya preocupa tanto por la fiabilidad del coche como por la salud de los pilotos.
Mientras Fernando Alonso había mostrado un tono más prudente en sus declaraciones, su compañero de equipo Lance Stroll optó por una descripción mucho más gráfica tras los test de pretemporada disputados en Bahréin.
El canadiense no se mordió la lengua al explicar qué se siente al pilotar el monoplaza.
“No sé muy bien con qué compararlo, pero supongo que es como electrocutarte en una silla eléctrica o algo así. No está muy lejos de eso”, afirmó.
Según el piloto, las vibraciones no solo afectan al rendimiento del coche.
“Es una vibración muy incómoda. Es mala para el motor y también para el humano que va dentro del coche”, añadió.
Riesgo físico para los pilotos según Adrian Newey
La preocupación dentro del equipo se intensificó después de que el prestigioso ingeniero Adrian Newey confirmara que el problema podría tener consecuencias físicas para los pilotos.
El ingeniero explicó en Melbourne que las vibraciones generadas por el motor podrían provocar daños en los nervios de las manos, un escenario que obliga a Aston Martin a actuar con urgencia.
“Fernando cree que no puede hacer más de 25 vueltas seguidas sin riesgo de daños permanentes en los nervios de la mano. Lance piensa que su límite está en unas 15 vueltas”, señaló Newey.
Estas cifras suponen un desafío enorme para cualquier carrera de Fórmula 1, donde las distancias suelen superar ampliamente las 50 vueltas.
Honda trabaja contrarreloj para solucionar el problema
La raíz del problema parece estar en la unidad de potencia desarrollada por Honda, que está generando vibraciones anómalas que afectan a distintos componentes del monoplaza.
Dentro del equipo confían en que el fabricante japonés haya introducido mejoras técnicas para el fin de semana del Gran Premio de Australia, aunque todavía no existe una confirmación definitiva.
Stroll reconoce que la situación sigue siendo incierta.
“No está bien. Estamos intentando resolverlo y tenemos algunas ideas para solucionarlo esta semana. Veremos en los entrenamientos libres si el coche va mejor que en Bahréin”, explicó.
Sin embargo, el piloto también dejó claro que el escenario podría complicarse si el problema persiste.
“Si siguen los problemas que tuvimos en Bahréin, será difícil hacer más de 10 o 15 vueltas. Si se han solucionado en las últimas semanas, podremos ir mucho más lejos en carrera”, advirtió.
Alonso confirma que el coche también sufre daños
Horas antes, Fernando Alonso ya había advertido de que el problema no solo afecta al piloto, sino también al propio monoplaza.
El bicampeón del mundo explicó que las vibraciones están dañando algunos componentes del coche, lo que ya está provocando problemas de fiabilidad.
“Para nosotros todo vibra. El coche también sufre y por eso tenemos problemas de fiabilidad. Las vibraciones que vienen del motor están dañando algunos componentes y los pilotos lo sentimos claramente”, señaló el asturiano.
Según Alonso, después de unos 25 minutos al volante, el cuerpo comienza a resentirse.
“El cuerpo se te queda un poco adormilado”, explicó.
Aston Martin afronta un desafío técnico inesperado
La situación deja a Aston Martin ante un reto técnico urgente justo en el inicio del campeonato.
El equipo británico reconoce que hasta ahora no había podido discutir en profundidad el problema con Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation, lo que retrasa la búsqueda de una solución definitiva.
Mientras tanto, el equipo podría verse obligado a limitar el número de vueltas durante los entrenamientos y las carreras hasta encontrar el origen exacto del fallo.
Una situación que amenaza con convertir el arranque de temporada en una auténtica carrera contra el reloj para Aston Martin.

