Analistas consideran que un cambio político en ambos países podría aumentar la producción mundial de crudo y reducir los precios energéticos a medio plazo.
El precio del petróleo ha experimentado una fuerte subida esta semana a raíz de la escalada del conflicto en Oriente Medio. El barril de Brent ha superado los 87 dólares, lo que supone un aumento superior al 20% en pocos días y su nivel más alto desde septiembre de 2023. Esta subida ya empieza a reflejarse en el precio de los combustibles, especialmente en la gasolina.
Sin embargo, algunos analistas del mercado energético consideran que el conflicto podría terminar teniendo un efecto contrario en el medio plazo, abaratando el petróleo si se producen cambios políticos en países clave como Irán y Venezuela, dos de los grandes productores mundiales de crudo.
Más producción si desaparece la incertidumbre
Según expertos del mercado, un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán que pusiera fin al conflicto y normalizara las relaciones podría eliminar uno de los principales focos de incertidumbre que afectan al suministro energético global.
El analista del The Wall Street Journal, Greg Ip, señala que si Irán y Venezuela dejan de ser gobiernos hostiles para Estados Unidos, ambos países podrían aumentar su producción y contribuir a estabilizar el mercado energético mundial.
En ese escenario, Rusia quedaría como el único gran exportador de petróleo con capacidad de generar interrupciones significativas en el suministro.
Irán y Venezuela podrían aumentar su producción
Los expertos estiman que Irán, que posee las cuartas mayores reservas de petróleo del planeta, podría elevar su producción desde los 3,2 millones de barriles diarios actuales hasta cerca de 3,6 millones, acercándose a su capacidad total de 3,8 millones.
En el caso de Venezuela, la inversión internacional para modernizar su deteriorada infraestructura petrolera podría impulsar la producción desde los 0,9 millones de barriles diarios actuales hasta alrededor de 2,5 millones.
La combinación de ambas cifras supondría un aumento significativo de la oferta global de crudo, lo que presionaría los precios a la baja y ayudaría a estabilizar el mercado energético.
La incertidumbre sigue dominando el mercado
A pesar de estas previsiones, el escenario está rodeado de numerosas incógnitas. El desarrollo del conflicto y las decisiones políticas de las potencias implicadas serán determinantes para la evolución del mercado.
Algunos analistas creen que el presidente estadounidense Donald Trump intentará forzar un acuerdo con Irán que incluya el abandono de su programa nuclear y de misiles balísticos, así como el fin del apoyo a grupos aliados en la región.
No obstante, también existe la posibilidad de que el régimen iraní sobreviva al conflicto sin hacer concesiones, que se produzca un cambio político incierto o incluso que el país entre en una fase de inestabilidad interna.
El analista de Goldman Sachs, Rich Privorotsky, considera que un cambio de régimen en Irán sería muy positivo para los mercados energéticos y la estabilidad global, aunque advierte que la principal preocupación actual es la duración y la intensidad del conflicto.
Mientras tanto, los mercados siguen reaccionando con volatilidad ante cada nuevo acontecimiento geopolítico, conscientes de que el equilibrio energético mundial depende en gran medida de lo que ocurra en Oriente Medio y en otros grandes productores de crudo.

