Investigadores chinos identifican cuatro posibles lugares en la Luna para el primer alunizaje de taikonautas. La región elegida, Rimae Bode, podría revelar secretos del interior lunar y reforzar la nueva carrera espacial frente a Estados Unidos.
China define dónde podría aterrizar su primera misión lunar tripulada
Un grupo de científicos chinos ha identificado cuatro posibles lugares para el primer alunizaje de astronautas chinos en la Luna, previsto para 2030.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Astronomy, propone que la misión se dirija a Rimae Bode, una región situada en la parte central de la cara visible de la Luna.
Según los investigadores, esta zona reúne una extraordinaria diversidad geológica, por lo que la describen como “un bufé geológico” que permitiría estudiar múltiples etapas de la historia del satélite.
El trabajo está liderado por el científico Jun Huang, de la China University of Geosciences.
Un lugar clave para entender el interior de la Luna
La región de Rimae Bode se encuentra entre Mare Vaporum y las tierras altas lunares.
Este enclave reúne cinco tipos diferentes de terreno, lo que permitiría a los astronautas recoger una amplia variedad de muestras geológicas en distancias relativamente cortas.
Entre los materiales presentes destacan:
- Restos volcánicos oscuros
- Basaltos procedentes de mares lunares
- Material expulsado por impactos de grandes cráteres
- Terrenos ricos en torio
- Depósitos procedentes del interior profundo de la Luna
Según Huang, explorar esta región sería como enviar detectives a una antigua biblioteca geológica.
El objetivo es analizar vidrio volcánico y ceniza expulsados por antiguas erupciones, materiales que provienen del interior lunar y funcionan como una “cápsula del tiempo” del pasado del satélite.
Un terreno relativamente seguro para aterrizar
Además de su valor científico, la zona presenta condiciones favorables para una misión tripulada.
Los investigadores destacan que el terreno de Rimae Bode es relativamente plano, con pendientes inferiores a 8 grados, lo que facilitaría el aterrizaje de módulos lunares y el desplazamiento de vehículos exploradores.
Otra ventaja clave es que la región se encuentra en la cara visible de la Luna, lo que permitiría mantener comunicación directa con la Tierra durante toda la misión.
También recibe abundante luz solar, algo fundamental para alimentar los sistemas energéticos basados en paneles solares.
La nueva carrera lunar entre China y Estados Unidos
El plan chino se desarrolla en paralelo al programa lunar estadounidense Artemis program, que pretende llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar antes de 2028.
Mientras NASA centra su estrategia en el polo sur lunar, donde se cree que existe agua en forma de hielo, China también estudia esa región mediante misiones robóticas.
La misión Chang’e 7, cuyo lanzamiento está previsto próximamente, explorará precisamente el polo sur para analizar ese potencial recurso.
El ambicioso plan chino para llevar humanos a la Luna
Para lograr su objetivo de alunizar en 2030, China desarrolla varios sistemas clave:
- El cohete Long March 10
- La nave tripulada Mengzhou
- El módulo de aterrizaje lunar Lanyue
- El rover tripulado Tansuo
- El traje espacial Wangyu
El plan contempla dos lanzamientos desde el puerto espacial de Wenchang Space Launch Site.
Primero se enviará el módulo lunar y después la nave tripulada. Ambos vehículos se acoplarán en órbita lunar, desde donde el módulo descenderá con dos astronautas hasta la superficie.
Una vez en la Luna, los taikonautas explorarán el terreno con el rover, recogerán muestras geológicas y regresarán posteriormente a la nave en órbita para volver a la Tierra.
La Luna vuelve al centro de la estrategia espacial mundial
Tras décadas sin misiones tripuladas, la Luna se ha convertido de nuevo en un escenario clave de competencia tecnológica y científica entre potencias.
Estados Unidos y China no solo buscan plantar su bandera en el satélite, sino también controlar el acceso a recursos estratégicos y desarrollar tecnología para futuras misiones a Marte.
Si los planes se cumplen, la próxima década podría marcar el inicio de una nueva era de exploración lunar permanente.

