La Xunta plantea nuevas conexiones de autobús en el área metropolitana coruñesa tras el aumento de usuarios, pero las críticas por saturación, retrasos y falta de planificación siguen creciendo.
La Xunta propone nuevas líneas ante el aumento de demanda
La Xunta de Galicia estudia implantar una línea directa de autobús entre Perillo (Oleiros) y la Universidade da Coruña (UDC), además de ampliar el servicio al polígono de Iñás. Estas medidas forman parte de una revisión del sistema metropolitano que el Gobierno autonómico está negociando con los ayuntamientos del área.
El objetivo oficial es adaptar el transporte público a las nuevas necesidades de movilidad, en un contexto marcado por el fuerte crecimiento de usuarios. Sin embargo, esta iniciativa llega en medio de críticas generalizadas por la deficiente calidad del servicio.
Récord de viajeros… y más problemas
Según datos de la Consellería de Presidencia, el transporte metropolitano de A Coruña alcanzó en 2025 más de 8,7 millones de viajes, lo que supone un incremento del 13 % respecto a 2023.
Las rutas con mayor demanda son:
- A Coruña–Culleredo: más de 875 000 entradas a la ciudad y 810 000 salidas
- A Coruña–Oleiros: más de 700 000 viajeros anuales por sentido
- Flujos destacados desde Arteixo y Cambre
Este crecimiento confirma que el transporte público es una pieza clave para la movilidad diaria, especialmente por motivos laborales y académicos. Pero también evidencia una realidad incómoda: el sistema no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.
Un sistema tensionado: retrasos, saturación y falta de refuerzos
Pese a las cifras positivas, usuarios y concellos denuncian un servicio insuficiente y poco fiable. Las principales quejas se centran en:
- Autobuses saturados en ساعات punta
- Retrasos constantes en accesos a la ciudad
- Falta de frecuencias y refuerzos
- Horarios poco claros o inestables
Desde el sector del transporte, se apunta a un problema estructural: el actual modelo, basado en concesiones públicas cerradas, limita la capacidad de las empresas para adaptar la oferta.
El cuello de botella: los accesos a A Coruña
Uno de los puntos más críticos es el tráfico en las entradas a la ciudad. El empresario Antonio Soto Sánchez, con más de 30 años en el sector, lo resume con claridad:
“Sin carriles preferentes para autobuses, el sistema no puede funcionar con eficiencia”.
Las retenciones en puntos clave como A Pasaxe o Espíritu Santo provocan un efecto dominó:
- Pérdida de puntualidad
- Frecuencias irregulares
- Desconfianza del usuario
Según los expertos, la solución pasa por dar prioridad real al transporte público, algo que —denuncian— sigue sin aplicarse con decisión.
La intermodal, otro foco de polémica
La futura estación intermodal de A Coruña también genera dudas. Aunque se presenta como una mejora clave, algunos profesionales consideran que su ubicación podría complicar aún más la organización del tráfico.
El riesgo, advierten, es claro:
centralizar todas las líneas podría ralentizar el sistema en lugar de agilizarlo
Se plantea, por tanto, la necesidad de mantener paradas estratégicas en el centro urbano y no obligar a todos los trayectos a pasar por la intermodal.
Más promesas que soluciones estructurales
Las nuevas líneas anunciadas —como la conexión Perillo-UDC o el refuerzo en Iñás— buscan responder a demandas concretas, pero no abordan el problema de fondo:
- Falta de infraestructuras específicas para buses
- Modelo rígido de concesiones
- Escasa coordinación real entre administraciones
Mientras tanto, el sistema sigue dependiendo de ajustes puntuales dentro de un “plan vivo” que, según la Xunta, se adapta continuamente. Sin embargo, para muchos usuarios, estos cambios llegan tarde y son insuficientes.
¿Modernización real o parche temporal?
El crecimiento del transporte metropolitano en A Coruña demuestra que existe una demanda clara y sostenida. Pero también deja al descubierto las limitaciones de un modelo que no ha sabido anticiparse al aumento de viajeros.
La pregunta que queda en el aire es evidente:
¿Está la Xunta impulsando una verdadera transformación del sistema o simplemente aplicando parches ante una crisis cada vez más visible?

