Washington explora una transición en la isla negociada con los Castro, mientras crece la presión para apartar a Díaz-Canel en plena crisis del régimen.
EEUU abre la vía para rediseñar el poder en Cuba
La administración de Donald Trump ha intensificado los contactos con el régimen cubano con un objetivo claro: forzar una transición política en la isla.
Según diversas informaciones, Washington estaría dispuesto a negociar directamente con el entorno de los Castro para facilitar un cambio de liderazgo que pase por la salida del actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
Díaz-Canel, señalado como pieza prescindible
El propio Díaz-Canel ha reconocido que existen conversaciones con Estados Unidos, en un contexto de máxima debilidad económica y social en Cuba.
Para muchos analistas, el actual presidente cubano es poco más que:
- Un gestor designado por Raúl Castro
- Un líder sin respaldo popular real
- Una figura fácilmente sustituible dentro del sistema
De hecho, cada vez gana más fuerza la idea de que podría convertirse en el “chivo expiatorio” de una transición controlada.

El papel clave de la familia Castro
Lejos de desaparecer, la familia Castro sigue siendo el verdadero centro de poder en Cuba.
Las negociaciones con EEUU no se estarían produciendo con Díaz-Canel, sino con figuras del entorno directo del clan, como:
- Raúl Guillermo Rodríguez Castro (“El Cangrejo”), nieto de Raúl
- Altos cargos del aparato diplomático y militar
Esto refuerza una idea clave:
👉 el poder real no ha cambiado en Cuba, solo su fachada
Un régimen en crisis total
La presión externa coincide con una situación interna crítica:
- Colapso energético con apagones constantes
- Falta de recursos básicos
- Creciente descontento social
El endurecimiento de las sanciones y el aislamiento internacional han llevado a la isla a una situación límite, donde el sistema muestra claros signos de agotamiento.
El posible relevo: un “nuevo rostro” del sistema
En paralelo, emerge una figura clave: Óscar Pérez-Oliva, actual viceprimer ministro.
Perfil:
- Tecnócrata con experiencia económica
- Vinculado, aunque indirectamente, a la familia Castro
- Aceptable tanto para el régimen como para interlocutores internacionales
Algunos lo ven como el posible rostro de una transición controlada, similar a modelos aplicados en otros regímenes autoritarios.
¿Transición real o simple maquillaje político?
El gran debate es si este proceso supone un cambio real o simplemente una reconfiguración del poder.
Muchos expertos advierten que:
- El aparato económico-militar sigue intacto
- La élite gobernante no ha sido desplazada
- No existe una oposición política real dentro del sistema
Reflexión final: cambiar caras sin cambiar el sistema
Lo que se está planteando en Cuba no es necesariamente una transición hacia la democracia, sino un posible ajuste estratégico del régimen para sobrevivir.
La historia reciente está llena de ejemplos donde:
- Se cambia al líder
- Se suaviza el discurso
- Pero el sistema permanece intacto
Si Estados Unidos acepta negociar con los mismos actores que han controlado Cuba durante décadas, el resultado podría ser un simple relevo estético.
Porque la clave no es quién gobierna, sino cómo se gobierna.
Y mientras el poder siga concentrado en las mismas estructuras, cualquier transición será, en el mejor de los casos, limitada…
y en el peor, una ilusión de cambio diseñada para perpetuar el control.

