Un fuego en la techumbre de un edificio obligó a desalojar a decenas de vecinos en A Coruña. Sin heridos, pero con escenas de tensión y precariedad.
Un incendio repentino que desata el pánico vecinal
Un aparatoso incendio declarado a las 9:20 horas de este jueves en la calle Monasterio de Sobrado, en el barrio coruñés de O Ventorrillo, provocó momentos de auténtica tensión entre los residentes de un edificio de cuatro plantas. El fuego se originó, según las primeras hipótesis, en la techumbre del inmueble, generando una densa columna de humo negro visible desde distintos puntos de A Coruña.
Fueron los propios vecinos del último piso quienes, al detectar un fuerte olor a quemado, dieron la voz de alarma. La rápida actuación de los servicios de emergencia evitó consecuencias mayores, aunque el incidente vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de muchos edificios residenciales.
Dificultades en la intervención: calles estrechas y acceso limitado
Los bomberos de A Coruña se desplazaron con rapidez, pero se encontraron con un obstáculo habitual en muchas ciudades españolas: la estrechez de las calles, que dificultó el acceso inmediato al foco del incendio.
Para sofocar las llamas, fue necesario desplegar la autoescalera, permitiendo atacar el fuego desde el exterior del tejado. Mientras tanto, la Policía Local cortó el tráfico en la zona, con apoyo de la Policía Nacional y efectivos de emergencias sanitarias 061, que acudieron de forma preventiva.
A pesar de la magnitud del incendio, no se registraron heridos ni intoxicados por humo, un dato positivo que contrasta con la gravedad potencial del suceso.
Evacuación precipitada: vecinos en la calle y sin recursos
La escena vivida a pie de calle evidenció una realidad preocupante: la falta de preparación ante emergencias. Decenas de vecinos, incluidos ancianos, tuvieron que abandonar sus viviendas con lo puesto, sin tiempo para recoger pertenencias básicas.
En una mañana fría en A Coruña, muchos afectados permanecieron en la calle con ropa de estar en casa, mientras esperaban noticias sobre sus viviendas. La situación fue especialmente delicada para personas vulnerables, lo que reabre el debate sobre los protocolos de evacuación en edificios antiguos.
Solidaridad ciudadana frente a la emergencia
Frente al caos, surgió la cara más humana del barrio. Vecinos de edificios cercanos acudieron rápidamente para ofrecer mantas, ropa de abrigo y ayuda a los desalojados. Incluso las mascotas —perros y gatos— fueron evacuadas en transportines, reflejando la magnitud del desalojo.
Una vecina relató la experiencia: “Estábamos desayunando y nos avisaron de que había fuego. Salimos corriendo, estamos todos en la calle con lo puesto”, describiendo una situación tan cotidiana como alarmante.
Investigación en curso y dudas sobre la seguridad estructural
A estas horas, los equipos de emergencia continúan realizando tareas de refresco y revisión estructural del edificio para garantizar que no existan riesgos antes de permitir el regreso de los residentes.
Aunque el incendio no ha dejado víctimas, el suceso deja varias preguntas en el aire:
- ¿Están los edificios preparados para este tipo de incidentes?
- ¿Existen suficientes medidas de prevención en barrios con infraestructuras envejecidas?
La falta de daños personales no debe ocultar un problema de fondo: la seguridad en el parque inmobiliario español, especialmente en zonas urbanas con construcciones antiguas y accesos complicados.

