La demolición del mercado de Santa Lucía en A Coruña avanza entre incidentes estructurales ya reparados y nuevas quejas vecinales por ruidos nocturnos, reavivando el debate sobre la gestión de estas obras públicas.
Grietas en edificios colindantes: un susto que evidencia riesgos
El derribo del antiguo mercado de Santa Lucía, en A Coruña, ha dejado al descubierto una realidad incómoda: las obras públicas no siempre se ejecutan sin consecuencias para los vecinos.
La semana pasada, las vibraciones provocadas por la demolición generaron una grieta en un edificio anexo, encendiendo todas las alarmas sobre la seguridad estructural de los inmuebles colindantes.
Aunque los operarios han procedido a sellar completamente la fisura mediante trabajos de recebado, lo ocurrido plantea interrogantes evidentes:
- ¿Se evaluaron correctamente los riesgos antes de iniciar el derribo?
- ¿Se están supervisando adecuadamente los efectos de las vibraciones?
La rápida reparación ha calmado momentáneamente los ánimos, pero no borra la preocupación inicial de los residentes.
Obras a contrarreloj: la demolición alcanza su ecuador
Según las previsiones técnicas, el derribo del mercado durará alrededor de 15 días, y actualmente se encuentra en su fase intermedia.
El ritmo de trabajo es intenso, con maquinaria pesada operando de forma continua para acelerar una transformación urbana que las autoridades locales presentan como necesaria.
Sin embargo, esta urgencia por avanzar empieza a generar tensiones: los vecinos aceptan las molestias, pero exigen límites claros.
Ruido nocturno: una noche en vela que indigna al barrio
El episodio más controvertido se produjo durante la pasada madrugada, cuando un generador de obra permaneció encendido durante horas, generando un ruido constante hasta las 08:00 de la mañana.
Vecinos afectados describen la situación como “insoportable”, destacando que el sonido era más intenso que cualquier ruido doméstico habitual. Todo apunta a un posible descuido del personal, lo que agrava la percepción de falta de control.
Este incidente reabre un debate recurrente:
- ¿Se están respetando los horarios de descanso?
- ¿Existen protocolos eficaces para evitar este tipo de errores?
Comerciantes resignados: polvo, ruido y pérdidas invisibles
Mientras tanto, los negocios de la zona lidian con otro problema silencioso: la polvareda constante generada por la demolición.
Los comerciantes, aunque comprensivos, reconocen el impacto diario en su actividad. La limpieza continua de escaparates y la pérdida de atractivo comercial son consecuencias que rara vez se compensan.
Aun así, predomina una actitud pragmática: soportar ahora para mejorar después.
Transformación urbana o gestión deficiente
El caso de Santa Lucía refleja un patrón habitual en muchas ciudades españolas:
proyectos urbanísticos necesarios que terminan generando fricciones evitables por una gestión mejorable.
Aunque la grieta ha sido reparada y el incidente del generador se considera puntual, los hechos dejan una sensación clara:
los vecinos están asumiendo costes que no siempre deberían recaer sobre ellos.
La cuestión de fondo permanece:
¿Es este el precio inevitable del progreso o el resultado de una planificación deficiente?

