La Xunta de Galicia prevé reabrir el centro de salud de Conxo a finales de este verano tras una inversión de 5,8 millones de euros y años de quejas vecinales por el deterioro del edificio. La actuación llega después de un prolongado periodo de deficiencias estructurales, goteras y humedades denunciadas tanto por usuarios como por profesionales sanitarios, que llevaban tiempo reclamando una solución.
Obras avanzadas y reapertura prevista para verano
Según explicó el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, durante su visita al centro, las obras se encuentran ya al 70 % de ejecución. Si se cumplen los plazos previstos, los trabajos estarán finalizados en junio, momento a partir del cual se iniciará la instalación del mobiliario interior, con una partida adicional de 600.000 euros.
La previsión oficial es que el centro vuelva a prestar servicio a unos 5.300 vecinos de Conxo antes de que finalice el verano, recuperando así un punto clave de atención primaria que ha permanecido parcialmente fuera de uso durante meses.
Un proyecto financiado con fondos europeos
La rehabilitación integral cuenta con financiación del programa europeo Feder Galicia 2021-2027, lo que pone de manifiesto la creciente dependencia de fondos comunitarios para sostener infraestructuras básicas en la sanidad autonómica.
Durante años, vecinos y profesionales han denunciado el estado del inmueble, lo que ha obligado ahora a acometer una reforma profunda que, según la administración, permitirá disponer de unas instalaciones más amplias, modernas y accesibles.
Más espacio y nuevos servicios sanitarios
Tras la reforma, el centro pasará de contar con 400 metros cuadrados a aproximadamente 1.000 metros cuadrados, lo que supone una ampliación significativa de la capacidad asistencial.
Entre las mejoras previstas destacan:
- Tres nuevas consultas: medicina de familia, enfermería y cirugía menor.
- Un área específica de salud mental, con unidades completamente renovadas.
- Cinco consultas médicas, tres de psicología, dos de enfermería y una sala de técnicas.
- Creación de una unidad de psicogeriatría con cuatro consultas.
El objetivo declarado por la Xunta es reforzar tanto la atención primaria como la atención en salud mental, dos ámbitos que arrastran carencias estructurales en el sistema sanitario público.
Contenedores provisionales: solución polémica
Para acelerar las obras, la atención sanitaria fue trasladada temporalmente a unos contenedores instalados junto al edificio principal desde el pasado febrero. Esta decisión ha generado controversia entre usuarios, aunque desde la Consellería se defiende como una medida necesaria para evitar retrasos mayores.
Según la administración autonómica, sin este traslado provisional, la obra podría haberse prolongado hasta 2027, retrasando significativamente la reapertura del centro.
Un reflejo de las carencias en la gestión sanitaria
El caso de Conxo vuelve a poner sobre la mesa las dificultades en la planificación y mantenimiento de infraestructuras sanitarias en Galicia. Que un centro de referencia haya acumulado años de deterioro hasta requerir una rehabilitación integral evidencia, para muchos, una falta de previsión en la gestión pública.
Aunque la inversión actual permitirá modernizar el servicio, el retraso en la actuación ha obligado a los ciudadanos a convivir durante años con instalaciones deficitarias, lo que ha impactado directamente en la calidad asistencial.
Más proyectos en Santiago con plazos ajustados
Paralelamente, la Xunta mantiene en marcha la ampliación del Hospital Clínico de Santiago, un proyecto clave que contempla la incorporación de 32.000 metros cuadrados adicionales y un incremento del 30 % de la superficie del complejo.
Entre las mejoras previstas figuran:
- Cinco nuevas unidades de hospitalización con 208 camas.
- Siete quirófanos.
- Nuevas unidades especializadas como hematología, mama y endoscopias.
- Mejora del área de urgencias, uno de los puntos más saturados del hospital.
Sin embargo, los plazos también han sufrido desviaciones, ya que algunas previsiones iniciales no se han cumplido, lo que alimenta dudas sobre la capacidad de ejecución en tiempo de grandes infraestructuras sanitarias.

