El presidente de EEUU asegura que la guerra está en su fase final, amenaza con destruir infraestructuras clave y defiende la operación como esencial para frenar la amenaza nuclear iraní.
Trump endurece el tono: “Irán está a punto de ser aniquilado”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un mensaje contundente desde la Casa Blanca: la guerra contra Irán podría resolverse en tan solo dos o tres semanas. Según el mandatario, las fuerzas estadounidenses están “a punto de completar todos los objetivos militares”, tras una ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero.
Trump no ha dejado margen a la duda. Si el régimen iraní no cede, Washington desplegará “toda su fuerza”, con ataques dirigidos a infraestructuras energéticas y eléctricas clave. Una advertencia que eleva aún más la tensión en Oriente Medio y que podría tener consecuencias globales inmediatas.
Justificación: frenar la amenaza nuclear del régimen iraní
El líder estadounidense ha defendido la ofensiva como una acción necesaria frente a lo que considera una “amenaza intolerable”: que el régimen iraní acceda a armamento nuclear.
En su intervención, Trump describió al sistema de los ayatolás como “el más violento y despiadado del mundo”, asegurando que permitir su avance nuclear supondría dar vía libre al terrorismo internacional bajo protección atómica.
Además, ha revelado que los ataques han logrado desarticular gran parte de la cúpula iraní, incluido el líder supremo Alí Jamenei, lo que abre la puerta a negociaciones con sectores “más moderados” dentro del país.

El petróleo, arma estratégica en el conflicto
Uno de los puntos más delicados del discurso ha sido el energético. Trump ha asegurado que Estados Unidos mantiene una superioridad aérea total, con el sistema de defensa iraní “100 % aniquilado”.
Sin embargo, ha reconocido que aún no han atacado las refinerías, dejando esa baza como presión estratégica final.
Sobre el posible cierre del estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo, el presidente ha sido tajante:
- Irán abrirá el paso cuando necesite vender petróleo
- EEUU no depende del crudo del Golfo
- Sus aliados deberían “proteger el suministro por sí mismos”
Incluso ha instado a los países occidentales a comprar petróleo estadounidense, reforzando su discurso de independencia energética.
Apoyo total a Israel y advertencia a la región
Trump también ha querido enviar un mensaje claro a los aliados de Washington en la región, especialmente Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
Ante los intentos de represalia iraní, el presidente garantizó que Estados Unidos no permitirá ningún daño a sus socios, destacando su papel clave en la ofensiva.
Impacto económico: promesas de energía barata y mercados al alza
El mandatario cerró su intervención con un mensaje dirigido a los mercados: una vez finalice la operación, los precios del combustible caerán y las bolsas podrían volver a niveles récord.
Un optimismo que contrasta con la incertidumbre global, especialmente en Europa, donde la guerra ya está teniendo impactos directos en sectores estratégicos como la agricultura y la energía.
La ofensiva liderada por Estados Unidos marca un nuevo punto de inflexión geopolítico, con implicaciones que van mucho más allá de Oriente Medio.
La cuestión que queda en el aire es clara:
¿Estamos ante el fin de la amenaza iraní o ante el inicio de un conflicto aún mayor?

