El Hospital Universitario de Valme vuelve a quedar en el centro de la polémica tras una nueva situación de colapso en Urgencias, donde decenas de pacientes han sido atendidos en pasillos por falta de espacio. Profesionales sanitarios advierten de un problema estructural y cronificado que pone en riesgo la calidad asistencial.
Hasta 66 pacientes sin cama en una sola noche
La madrugada del lunes al martes dejó una imagen crítica: hasta 66 pacientes pendientes de ingreso hospitalario, muchos de ellos distribuidos en salas de espera, consultas e incluso pasillos.
Según los sanitarios, no se trata de un episodio aislado, sino de una situación que se repite de forma habitual en un hospital que da cobertura a una población cercana a los 500.000 habitantes en el área sur de Sevilla.
Un sistema saturado y sin espacio suficiente
Los profesionales del servicio de Urgencias denuncian que el problema ya no es únicamente la falta de personal, sino la insuficiencia de infraestructuras.
“Tenemos unas Urgencias que se han quedado pequeñas y antiguas. No tenemos espacio físico”, explica una médica del servicio.
El servicio se ha convertido, según los sanitarios, en un “embudo asistencial” donde confluyen pacientes derivados de Atención Primaria, urgencias complejas y casos demorados por listas de espera.
Camillas en pasillos y salas improvisadas
La saturación obliga a reorganizar continuamente el espacio. Las áreas de observación están desbordadas:
- Observación A: 19 puestos para pacientes graves
- Observación B: capacidad teórica de 25 camas
En jornadas críticas, sin embargo, se han llegado a superar los 60 pacientes simultáneos, obligando a habilitar zonas improvisadas.
Estas áreas, conocidas internamente como “pin, pon o pan”, son salas reconvertidas en espacios asistenciales temporales. Los profesionales las califican como un “parche permanente”.
Un proyecto de ampliación bloqueado desde hace años
El hospital cuenta desde hace tiempo con un plan para ampliar Urgencias, pero permanece paralizado desde 2018.
El proyecto contempla:
- Ampliación de 1.000 m² adicionales
- Rediseño del circuito asistencial (críticos, pediatría, traumatología)
- Mejora de la intimidad y condiciones de pacientes
- Adaptación al Plan Andaluz de Urgencias (PAUE)
Sin embargo, la ejecución depende de un traslado administrativo previo que no se ha materializado, lo que mantiene la obra bloqueada pese al crecimiento sostenido de la demanda.
Más de 400 urgencias al día y un hospital desbordado
Según datos del propio centro, el servicio atiende una media de:
- 407 urgencias diarias
- 148.763 entradas anuales
- 17.276 ingresos hospitalarios al año
Estas cifras evidencian, según los profesionales, que el hospital no ha crecido al ritmo de la población atendida, generando una presión asistencial cada vez más difícil de sostener.
Riesgos para pacientes y profesionales
Los sanitarios advierten de que la falta de espacio no es solo un problema logístico, sino también de seguridad clínica:
- Falta de intimidad para los pacientes
- Dificultad para maniobras médicas urgentes
- Saturación de camillas y espacios críticos
- Mayor riesgo en situaciones graves
Además, denuncian una sobrecarga extrema del personal, especialmente en turnos nocturnos.
“Ha habido noches con una sola médica adjunta para todo el servicio”, relatan desde el equipo sanitario.
Denuncias sindicales: situación “insostenible”
El Sindicato de Enfermería (Satse) también alerta de una situación cronificada y sin solución a corto plazo.
Denuncian que la presencia constante de pacientes en pasillos y salas improvisadas demuestra la falta de planificación estructural en el sistema sanitario.
Un problema estructural que se arrastra años
La conclusión de los profesionales es clara: el problema no es coyuntural, sino estructural. El hospital:
- No ha sido ampliado pese al aumento poblacional
- Mantiene infraestructuras diseñadas para una demanda menor
- Depende de soluciones temporales desde hace años
Conclusión: un sistema al límite
El colapso en las Urgencias del Valme vuelve a evidenciar una realidad incómoda: la saturación hospitalaria se ha convertido en parte del día a día.
“Nos duele no poder atender bien a los pacientes por falta de espacio”, resumen los sanitarios.
La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Cuánto tiempo puede sostenerse un sistema sanitario cuando el espacio ya no da más de sí?

