La Fórmula 1 se prepara para un cambio técnico clave que entra en vigor desde el Gran Premio de Miami dentro del marco del Campeonato Mundial de Fórmula 1 2026. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha introducido tres modificaciones quirúrgicas al reglamento con el objetivo de corregir problemas detectados en los nuevos monoplazas híbridos.
El responsable de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, ha explicado en detalle los motivos de la intervención: los pilotos, según admite, se han visto obligados a realizar maniobras “antinaturales” para extraer el máximo rendimiento de los coches.
Una F1 que obliga a los pilotos a “forzar lo imposible”
Tombazis ha detallado cuatro problemas principales detectados en las primeras carreras de la temporada:
- En clasificación, los pilotos deben gestionar la energía de forma poco intuitiva
- En las salidas, el turbo puede provocar arrancadas peligrosamente lentas
- En carrera, las diferencias de velocidad generan riesgos en los adelantamientos
- En lluvia, preocupa el uso máximo de potencia eléctrica
Uno de los ejemplos citados por la FIA fue la salida de Liam Lawson en Australia, considerada un caso extremo de lo que puede salir mal con la actual configuración.

Cambios técnicos: ajustes invisibles pero decisivos
Las modificaciones no serán visibles a simple vista, pero afectan directamente al rendimiento de los monoplazas.
En clasificación:
- Se reduce la recarga máxima de energía de 8 a 7 megajulios
- Se ajusta el sistema de “superclipping”, limitando su impacto
En carrera:
- El botón de “boost” baja de 350 kW a 150 kW
- Se reducen casi 270 caballos de potencia en momentos clave
- Adelantar será, en teoría, más difícil
Estos cambios buscan equilibrar el rendimiento y reducir las diferencias bruscas de velocidad en pista.
Salidas más seguras, pero no más competitivas
Uno de los puntos más polémicos es la introducción de un “modo de seguridad” en las salidas, que se probará en Miami.
Este sistema permitirá compensar salidas muy deficientes, aunque no convertirá una mala salida en una ventaja. Tombazis fue claro:
“Convertirá una salida desastrosa en una mala, pero no en una buena”.
El objetivo es reducir riesgos sin alterar artificialmente la competición.
Un equilibrio delicado en la nueva era híbrida
La FIA reconoce que la actual generación de motores híbridos al 50% presenta limitaciones difíciles de corregir.
El ingeniero admite que:
- Los coches son más rápidos de lo previsto
- La carga aerodinámica es superior a las simulaciones iniciales
- La recuperación de energía en frenadas es menor de lo esperado
Esto ha obligado a introducir ajustes progresivos en lugar de una revisión total del reglamento.
¿El inicio de más cambios?
La propia FIA no descarta nuevas modificaciones en el futuro. Tombazis dejó abierta la puerta a más ajustes:
“No creo que sea la última vez que hablamos de esto”.
Mientras tanto, en el paddock vuelve a ganar fuerza el debate sobre un posible regreso de los motores V8, más simples y más espectaculares para el público, aunque menos relevantes para la industria automovilística actual.

