El e-commerce crece un 19,3 % en el tercer trimestre de 2025, pero más de la mitad del gasto online de los españoles se va al exterior.
El comercio electrónico vuelve a batir récords en España
El comercio electrónico en España alcanzó una facturación de 29 296 millones de euros en el tercer trimestre de 2025, lo que supone un crecimiento del 19,3 % interanual, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en su portal CNMCData.
La cifra confirma que la compra online se ha consolidado como una parte estructural del consumo en España. Ya no se trata de un canal complementario, sino de un mercado masivo que mueve decenas de miles de millones cada trimestre y que afecta a sectores tan distintos como el turismo, el transporte, los servicios financieros, la Administración pública, el ocio, la moda o el comercio minorista.
El dato tiene una lectura positiva: España consume cada vez más por internet. Pero también deja una alerta económica relevante: más de la mitad del volumen de negocio procede de compras realizadas desde España hacia comercios situados en el extranjero, lo que refleja una fuga de gasto digital que el comercio nacional aún no ha conseguido retener.
Turismo y transporte aéreo lideran la facturación online
Los sectores con mayores ingresos fueron las agencias de viajes y operadores turísticos, que concentraron el 10,8 % de la facturación total del comercio electrónico. En segundo lugar se situó el transporte aéreo, con el 6,6 %.
Este liderazgo del turismo muestra el peso de los viajes en la economía digital española. Reservar vuelos, hoteles, paquetes turísticos o servicios asociados se ha convertido en una de las principales actividades del consumidor online.
La fortaleza del sector turístico también tiene una lectura estratégica: España continúa siendo una potencia en atracción de visitantes, pero una parte importante del negocio digital asociado a esos viajes se canaliza a través de plataformas, intermediarios y operadores internacionales.
Ahí aparece el gran reto: convertir el tirón turístico español en más valor añadido para empresas españolas, y no solo en volumen de transacciones gestionadas desde fuera.

Más de 508 millones de operaciones en solo tres meses
La CNMC también recoge un fuerte aumento en el número de operaciones. En el tercer trimestre de 2025 se registraron más de 508 millones de transacciones, un 14,8 % más que en el mismo periodo del año anterior.
Por número de compraventas, las actividades con más peso fueron los juegos de azar y apuestas, con el 8,8 % de las transacciones. Este dato confirma el enorme volumen de operaciones digitales de baja cuantía en determinados sectores, aunque no necesariamente sean los que más facturan.
La diferencia entre ingresos y transacciones es importante. Algunos sectores generan muchas operaciones pequeñas; otros, como viajes o transporte aéreo, concentran menos movimientos, pero con importes medios más elevados.
El gran desequilibrio: España compra más fuera de lo que vende
Uno de los datos más preocupantes del informe está en la segmentación geográfica. En el tercer trimestre de 2025, el 46,5 % de los ingresos del comercio electrónico tuvo como destino España, mientras que el 53,4 % restante correspondió a compras con origen en España realizadas en comercios del exterior.
La consecuencia directa es un saldo exterior negativo. La diferencia entre lo que se compra desde el extranjero a España y lo que se compra desde España al extranjero arrojó un déficit de 11 304 millones de euros.
Este dato debería encender las alarmas. España ha desarrollado un consumidor digital fuerte, pero no siempre un tejido empresarial digital capaz de capturar ese gasto. Los españoles compran cada vez más por internet, pero una parte muy relevante de ese dinero termina en comercios y plataformas extranjeras.
El 94,4 % de las compras exteriores se queda en la Unión Europea
Las transacciones con origen en España y destino en el exterior alcanzaron los 15 650 millones de euros, un 11,4 % más que en el tercer trimestre del año anterior. De ese volumen, el 94,4 % se dirigió a comercios ubicados en la Unión Europea.
Las ramas de actividad con mayor peso en esas compras desde España hacia el exterior fueron los servicios auxiliares a la intermediación financiera, con el 9,8 %, y las agencias de viajes, con el 9,1 %.
El mercado único europeo facilita esta dinámica, pero también aumenta la competencia para las empresas españolas. Una tienda nacional ya no compite solo con la tienda de la calle de al lado, sino con plataformas europeas que operan con escala, logística avanzada y precios muy agresivos.
Las compras desde el exterior hacia España crecen casi un 30 %
No todo el dato exterior es negativo. Las compras realizadas desde el extranjero con destino a España facturaron 4 346 millones de euros, un 29,9 % más que en el tercer trimestre del año anterior. El 63,2 % de esas compras procedía de la Unión Europea.
Además, las actividades vinculadas al turismo —agencias de viajes, transporte aéreo, transporte terrestre, alquiler de automóviles y hoteles— concentraron el 65,0 % de las compras desde el exterior con España.
Este dato confirma que España sí tiene una fortaleza digital muy clara: vender servicios asociados al turismo a consumidores extranjeros. Sin embargo, esa especialización también plantea una dependencia excesiva de un sector muy sensible a la coyuntura económica, energética y geopolítica.
El comercio online dentro de España sube un 29,8 %
El volumen de negocio del comercio electrónico dentro de España alcanzó los 9 300 millones de euros, con un aumento interanual del 29,8 %. Dentro del mercado nacional, la facturación estuvo liderada por la categoría de Administración pública, impuestos y Seguridad Social, con el 9,3 %.
Este crecimiento interno muestra que la digitalización de pagos y trámites públicos también pesa cada vez más en las estadísticas del comercio electrónico. No todo el e-commerce son compras de productos, viajes o moda: también incluye pagos administrativos, servicios y operaciones digitales vinculadas a la vida cotidiana.
El dato confirma una tendencia de fondo: España se digitaliza rápido, tanto en el consumo privado como en la relación con las administraciones.
Un crecimiento que beneficia al consumidor, pero exige más competitividad
El auge del comercio electrónico ofrece ventajas evidentes: más competencia, más variedad, precios comparables, comodidad y acceso a productos y servicios de todo el mundo. Para el consumidor, internet ha ampliado de forma radical las opciones de compra.
Pero para el tejido empresarial español, el informe de la CNMC lanza una advertencia clara. El mercado digital crece, pero una parte sustancial de ese crecimiento se escapa fuera. Las empresas españolas necesitan mejorar en logística, posicionamiento online, internacionalización, atención al cliente, métodos de pago, fiscalidad digital y confianza del comprador.
El reto no es frenar el comercio electrónico, sino conseguir que España venda más en internet y no solo compre más.
Pymes y autónomos ante una oportunidad que no espera
La expansión del e-commerce abre una ventana para pymes y autónomos, pero también eleva la exigencia. Ya no basta con tener una página web básica o perfiles en redes sociales. La competencia digital obliga a invertir en marca, buscadores, marketplaces, experiencia de usuario, envíos, devoluciones y cumplimiento normativo.
Los datos de la CNMC demuestran que el consumidor español ya está en internet. La pregunta es si el pequeño comercio español será capaz de estar también en ese terreno con suficiente fuerza.
Quien no se adapte quedará cada vez más expuesto a la competencia de grandes plataformas y operadores extranjeros. Quien lo haga bien podrá acceder a clientes que antes eran imposibles de alcanzar.
España compra online como una potencia, pero vende como un país rezagado
El tercer trimestre de 2025 deja una conclusión evidente: el comercio electrónico español vive un momento de expansión histórica, con 29 296 millones de euros facturados y más de 508 millones de transacciones. Sin embargo, el fuerte déficit exterior revela que España sigue teniendo un problema de competitividad digital.
El consumidor ha dado el salto. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, deben acelerar.
Porque el comercio electrónico ya no es el futuro: es el presente del consumo, de la competencia y de la economía española.

