El campeón de Europa empata en Múnich con gol de Dembélé, resiste el arreón del Bayern y se cita con el Arsenal en la final de Budapest.
El PSG vuelve a la final y Luis Enrique agranda su leyenda
El París Saint-Germain jugará su segunda final consecutiva de la Champions League tras eliminar al Bayern Múnich en una semifinal de máxima tensión. El equipo de Luis Enrique empató 1-1 en el Allianz Arena, hizo bueno el 5-4 de la ida en París y cerró la eliminatoria con un marcador global de 6-5.
El conjunto francés, vigente campeón de Europa, se enfrentará al Arsenal el próximo 30 de mayo en la final de Budapest, en un duelo con acento español en los banquillos: Luis Enrique al frente del PSG y Mikel Arteta dirigiendo al equipo inglés.
Para Luis Enrique, la cita supone una nueva oportunidad de agrandar su palmarés europeo. El técnico asturiano ya ganó la Champions con el Barcelona en 2015 y aspira ahora a conquistar su segunda consecutiva con el PSG.

Dembélé golpea a los 3 minutos y silencia el Allianz
El partido se rompió casi antes de empezar. A los 3 minutos, Khvicha Kvaratskhelia desbordó por la izquierda y sirvió un balón perfecto para Ousmane Dembélé, que remató para adelantar al PSG y colocar la eliminatoria en una situación muy cuesta arriba para el Bayern.
El gol fue un mazazo para el conjunto alemán. El Bayern necesitaba remontar tras el 5-4 de la ida, pero el tanto temprano obligó a los de Vincent Kompany a marcar al menos dos goles para forzar la prórroga.
El PSG, que tantas veces ha sido acusado de fragilidad en noches europeas, mostró esta vez oficio, calma y madurez. El equipo de Luis Enrique no necesitó dominar la posesión como acostumbra. Supo sufrir, defender bajo presión y elegir bien cuándo correr.
Un PSG menos brillante, pero más competitivo
La vuelta no tuvo la locura ofensiva del partido de ida. Fue un encuentro más táctico, más áspero y mucho más exigente en lo defensivo. El Bayern empujó, acumuló llegadas y buscó con insistencia a Harry Kane, Luis Díaz, Jamal Musiala y Michael Olise, pero se encontró con un PSG muy ordenado.
El equipo francés aceptó un escenario poco habitual para Luis Enrique: menos balón, más repliegue y mucha resistencia. Aun así, no renunció a atacar. Désiré Doué, Kvaratskhelia y el propio Dembélé generaron ocasiones suficientes para haber sentenciado antes.
La gran diferencia estuvo en la portería alemana. Manuel Neuer sostuvo al Bayern con varias intervenciones decisivas, especialmente ante João Neves, Doué, Kvaratskhelia y Barcola. La UEFA destacó varias de esas paradas entre los momentos clave del partido.
Neuer mantuvo vivo al Bayern
Aunque el PSG se marchó con la clasificación, el Bayern no se rindió. El equipo bávaro cargó por las bandas, insistió con centros laterales y trató de encerrar al campeón europeo en su área.
Luis Díaz fue uno de los futbolistas más desequilibrantes del Bayern, especialmente por la izquierda. También Musiala dejó destellos de peligro antes del descanso, obligando a Safonov a intervenir en una de las mejores ocasiones locales.
Sin embargo, al Bayern le faltó precisión en los metros finales. Tuvo volumen, empuje y orgullo, pero no la contundencia necesaria para tumbar a un PSG que defendió con una seriedad impropia de sus viejos fantasmas europeos.
Kane marca tarde y no evita la eliminación
El gol del Bayern llegó demasiado tarde. En el 90+4, Harry Kane recibió dentro del área, se giró como un delantero puro y batió a Safonov para poner el 1-1. El tanto dio emoción al tramo final, pero no cambió el destino de la eliminatoria.
El Bayern necesitaba otro gol para forzar la prórroga, pero apenas tuvo tiempo para buscarlo. El empate final dejó al conjunto alemán fuera de la Champions y confirmó al PSG como finalista.
Para Kane, el gol tuvo valor individual, pero sabor amargo colectivo. El delantero inglés volvió a aparecer, aunque no pudo evitar otra decepción europea para un Bayern que aspiraba a regresar a una final continental.
Una final sin españoles, pero con técnicos españoles
La final de la Champions 2026 no tendrá clubes españoles, pero sí tendrá protagonismo español en los banquillos. Luis Enrique y Mikel Arteta se enfrentarán en Budapest en una final de enorme atractivo táctico.
El PSG llega como campeón defensor y con la posibilidad de lograr una hazaña reservada a muy pocos equipos en la era moderna: revalidar la Champions League. El Arsenal, por su parte, buscará coronarse por primera vez y culminar un proyecto que lleva años creciendo bajo el mando de Arteta.
La cita del 30 de mayo será mucho más que una final. Será el choque entre dos modelos, dos entrenadores españoles y dos equipos que han construido su camino desde ideas muy distintas.
El PSG ya no es solo talento: también sabe sufrir
La gran lección de la eliminatoria está en la transformación del PSG. Durante años, el club parisino acumuló estrellas, millones y decepciones europeas. Ahora, con Luis Enrique, parece haber encontrado algo que antes le faltaba: estructura, carácter y capacidad para competir en noches límite.
El gol de Dembélé abrió el camino. Las paradas de Safonov y el orden defensivo lo sostuvieron. La madurez colectiva lo cerró.
El PSG vuelve a una final de Champions y lo hace dejando fuera al Bayern en Múnich. Ya no gana solo por nombres. Gana porque compite como un equipo grande.

