El reciente caso que ha sacudido al fútbol base malagueño —con un entrenador del CD Conejito en prisión provisional por presuntos abusos sexuales a tres menores— ha reabierto el debate sobre la eficacia de los mecanismos de prevención en el deporte formativo. Ante esta situación, los clubes de la provincia están reforzando sus sistemas internos de control e incorporando nuevas figuras de protección para blindar la seguridad de niños y adolescentes.
Una herramienta insuficiente: el certificado de delitos sexuales
Actualmente, la principal medida preventiva exigida por ley es la presentación del Certificado de Delitos de Naturaleza Sexual, documento obligatorio para cualquier persona que trabaje con menores. Sin embargo, desde la propia Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) en Málaga reconocen que se trata de una herramienta limitada.
“Sólo tenemos esa herramienta”, admite el delegado provincial, José Carmona, quien subraya que, si no existen antecedentes o señales previas de alerta, el margen de actuación preventiva es reducido.
La figura del responsable de protección
Ante esta realidad, los clubes malagueños están implantando progresivamente una figura clave: el responsable de protección del menor.
Se trata de personas específicamente formadas para:
- Supervisar conductas en el entorno deportivo.
- Detectar posibles situaciones de riesgo.
- Activar los protocolos en caso de sospecha.
- Actuar como enlace con las autoridades policiales.
Su función no se limita a acompañar a los menores, sino que implica una vigilancia preventiva constante dentro de las entidades deportivas.
Según Carmona, cualquier monitor o trabajador que detecte comportamientos inapropiados está obligado a comunicarlo de inmediato para que sea la Policía quien investigue los hechos.
Formación obligatoria en protección infantil
La Junta de Andalucía ya impulsa cursos de formación para entrenadores y personal vinculado al fútbol base, orientados a la protección integral del menor, no solo frente a delitos sexuales.
Desde la Federación avanzan que esta formación “acabará siendo obligatoria”, reforzando así la prevención desde el ámbito educativo y deportivo.
El caso que reabre el debate
El entrenador detenido, de 55 años, fue arrestado por la Policía Nacional acusado de presunta agresión sexual y de mostrar material pornográfico a jugadores de entre 14 y 15 años de categoría cadete.
La investigación comenzó tras la denuncia de los padres de uno de los menores, quienes detectaron conversaciones con un tono que consideraron inapropiado. Tras su puesta a disposición judicial, el juez decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.
El técnico fue dado de baja federativa de forma inmediata y ya no pertenece ni al club ni a la Federación.
Limitaciones legales y necesidad de prevención
Desde la Federación se insiste en que existen protocolos establecidos por ley, pero reconocen que no siempre es posible anticiparse si no hay señales previas.
“No tenemos más herramientas para evitar estas actuaciones, salvo observar conductas reprochables y estar encima”, señalan desde el organismo provincial.
El caso ha evidenciado la necesidad de fortalecer la cultura preventiva dentro del deporte base y de consolidar estructuras internas que permitan detectar de forma temprana cualquier situación de riesgo.

