A sus 35 años, el portero venezolano Alfredo Cordero, conocido como «Tito Zarrella», representó a Venezuela en el Mundial IFA7 Honduras 2026.
Alfredo Cordero, de 35 años y conocido en el ambiente futbolístico como «Tito Zarrella», es uno de los porteros venezolanos con mayor recorrido en el fútbol 7 y en las ligas alternativas que han proliferado en Venezuela en los últimos años. Su nombre se hizo más visible en mayo de 2026, cuando formó parte de la selección venezolana que compitió en el Mundial IFA7 Honduras 2026, torneo organizado por la Asociación Internacional de Fútbol 7 (IFA7), entidad fundada en 2011 y reconocida como el organismo rector mundial de esta modalidad. En esta entrevista con El Vértice, Cordero repasa su trayectoria, su paso por el Mundial y su reclamo más urgente: que el fútbol 7 se formalice como disciplina en Venezuela.
Del potrero de Pituseche a la portería profesional
Cordero comenzó a jugar fútbol a los seis años y, desde muy joven, sintió una atracción particular por la portería. «Es una de las posiciones con más responsabilidad en la cancha», explica sobre su elección de puesto, una decisión que tomó en su primera escuela de formación, Pituseche.
Su recorrido formativo lo llevó después por Cristo Rey y Centro Marplatense, canteras donde terminó de forjar su oficio bajo los tres palos. El salto al fútbol profesional llegó de la mano de clubes como Deportivo Marplatense, CENTRAL MADEIRENSE, C.A.L.H, Deportivo MADEIRENSE, Hermandad Gallega y Caracas Fútbol Club, mientras que en el circuito amateur ha vestido las camisetas de Centro Marplatense, Deportivo Miranda, Hermandad Gallega y, actualmente, Centro Italo.
La Liga Monumental y el auge de los formatos alternativos en Venezuela
Cordero también fue protagonista del auge reciente de los torneos alternativos de fútbol en Venezuela. Participó en las dos ediciones de la Liga Monumental, competición disputada en el Estadio Monumental Simón Bolívar de Caracas que combina fútbol tradicional con un formato dinámico de minipartidos y ha reunido a exjugadores de la Vinotinto y figuras internacionales del fútbol. En la primera edición defendió los colores de Vikingos del Caribe; en la segunda, los de CLX.
Su curiosidad deportiva lo llevó incluso más allá del césped. Cordero compitió en Bogotá y Abu Dabi representando a Venezuela en la modalidad «Phygital», que combina videojuegos de fútbol sala con competencia física, una tendencia que gana terreno en los circuitos de esports deportivos a nivel internacional.
El Mundial IFA7 de Honduras: el examen internacional
El punto más alto de su año llegó en mayo de 2026, cuando viajó a Honduras para representar a Venezuela en el Mundial IFA7. El torneo, celebrado del 27 al 31 de mayo en el Estadio Nacional «Chelato Uclés» de Tegucigalpa, reunió a ocho selecciones —Honduras, Venezuela, Indonesia, Canadá, Camerún, Ucrania, España y Brasil—, y terminó con la consagración de la anfitriona Honduras, que se impuso 9-2 a Indonesia en la final tras vencer también 3-0 a la selección venezolana en la fase de grupos.
Pese al resultado colectivo, Cordero destaca un balance individual positivo. «Pensé que me iba a costar adaptarme al juego y no fue así, lo agarré muy rápido y pude ayudar mucho al equipo», relata sobre su primer contacto con el IFA7, una modalidad que —asegura— «va a dar de qué hablar» por su ritmo de juego más rápido y sus reglas propias, distintas a las del fútbol 7 convencional.
Sobre su función en el arco, Cordero resume su aporte en cuatro pilares: «dar seguridad en el arco, manejo de juego con los pies, buena comunicación con mis compañeros y estar siempre bien ubicado».
El reclamo de fondo: formalizar el fútbol 7 en Venezuela
Más allá de lo estrictamente deportivo, la entrevista con Cordero deja un mensaje que trasciende su propia carrera. El portero venezolano considera urgente que el fútbol 7 se formalice como disciplina en el país, con normas y reglas claras que permitan estructurar competiciones internas y proyectar selecciones nacionales de forma sostenida.
Su aspiración inmediata es volver a representar a Venezuela en nuevas citas internacionales: el Mundial de Clubes y la Copa América de la modalidad, dos torneos que, sostiene, servirían para consolidar el crecimiento de este formato en el país y darle la visibilidad que hasta ahora no ha tenido.
La opinión de El Vértice
El testimonio de Alfredo Cordero retrata algo más que una trayectoria individual: expone el vacío institucional que todavía rodea al fútbol 7 en Venezuela, una modalidad que ya cuenta con estructuras internacionales consolidadas —como demuestra el creciente calendario del IFA7— pero que en el ámbito nacional avanza todavía sin marco reglamentario propio. La experiencia de jugadores como Cordero, capaces de representar dignamente al país en modalidades emergentes con recursos limitados, merece un respaldo institucional a la altura del esfuerzo individual.
Formalizar el fútbol 7 no es solo una cuestión deportiva: es la diferencia entre el talento aislado y una cantera con futuro. ¿Está Venezuela dispuesta a dar ese paso antes de que la ventana de oportunidad se cierre?
