Un estudio realizado por la Fundación IVI e IVI RMA Global ha identificado dos fármacos existentes que podrían incrementar la eficacia en la reproducción asistida al abordar la infertilidad de causa desconocida. Los resultados de esta investigación, titulada ‘Genistein and Pioglitazone as Promising Repurposed Drugs to Treat Endometrial Failure Independent of Endometrial Timing’, fueron presentados en el congreso de la Society for Reproductive Investigation (SRI), que se llevó a cabo del 24 al 28 de marzo en Puerto Rico.
La investigación destaca la importancia del estado del endometrio, junto a la selección embrionaria, como clave para el éxito en tratamientos de fertilidad. De un estudio realizado con 161 mujeres, los investigadores identificaron cuatro tipos de endometrio según su expresión génica; dos de estos tipos estaban asociados a altas tasas de embarazo, mientras que los otros presentaban un mayor riesgo de aborto incluso con embriones de buena calidad.
Dada la ausencia de tratamientos específicos hasta ahora, el equipo de investigación utilizó inteligencia artificial y farmacología de sistemas para detectar medicamentos aprobados capaces de corregir alteraciones endometriales que pueden impedir el embarazo. Los dos fármacos seleccionados son la genisteína y la pioglitazona, que han mostrado efectos positivos en laboratorio, mejorando la función de las células del endometrio durante la decidualización, un proceso crucial para la implantación del embrión.
La doctora Patricia Díaz Gimeno, investigadora principal del proyecto, explicó que, de media, se requieren entre tres y cinco intentos para alcanzar una probabilidad acumulada de embarazo del 95-98%. Este nuevo enfoque podría aumentar las probabilidades de embarazo en el primer intento al personalizar los protocolos según el estado del endometrio de las pacientes.
Ambos fármacos son de fácil implementación debido a que ya se encuentran comercializados y su perfil de seguridad es bien conocido. Esto podría permitir su uso para esta nueva indicación de manera más rápida, eludiendo el largo proceso que requieren los nuevos medicamentos para la aprobación en el mercado.
El equipo de investigación también abordó el impacto del Índice de Masa Corporal (IMC) en la tasa de pérdida gestacional. Un estudio adicional presentado en el congreso reveló que las mujeres con obesidad tienen un riesgo de pérdida gestacional superior al 18% tras la transferencia de embriones euploides. La investigación mostró que el riesgo aumenta de manera significativa con el incremento del IMC y destaca la importancia de personalizar los tratamientos de reproducción asistida considerando factores como el estilo de vida y el peso corporal de las pacientes.
Promover hábitos de vida saludables es importante para las pacientes en tratamientos de reproducción asistida, según indica el doctor José Bellver, de IVI Valencia, quien sugiere mantener una dieta equilibrada, alta hidratación, evitar alcohol y tabaco, y realizar ejercicio regular adaptado a cada mujer.

