Tras varios días de actuaciones intensivas, la instalación de las vigas de la nueva pasarela peatonal sobre la avenida de Alfonso Molina, en A Coruña, marca un punto de inflexión en una obra clave para la movilidad urbana. Sin embargo, el proyecto aún no está finalizado y obligará a nuevos cortes nocturnos tras Semana Santa en una de las principales arterias de acceso a la ciudad.
Una obra estratégica que sigue generando afecciones al tráfico
La colocación de las vigas se ha ejecutado en dos jornadas de trabajo intensivo, con cortes puntuales de tráfico tanto en sentido entrada como salida de la ciudad. Según el operativo desplegado, no se han producido cierres totales, sino interrupciones controladas que han permitido mantener cierto nivel de fluidez en una vía especialmente sensible.
Pese a ello, los trabajos han vuelto a evidenciar la fragilidad de la planificación del tráfico en infraestructuras urbanas clave, donde cualquier intervención genera importantes retenciones en horas punta.
Repliegue temporal antes de la fase final
Finalizada esta fase estructural, los operarios han procedido al desmontaje de maquinaria pesada y retirada de materiales, dejando la calzada despejada justo antes del aumento de desplazamientos propio del periodo vacacional.
La actuación entra ahora en una pausa temporal hasta después de Semana Santa, momento en el que se retomarán las tareas pendientes de ensamblaje y remates finales.
Cortes nocturnos para evitar el colapso circulatorio
Para minimizar el impacto sobre el tráfico, el plan de obra contempla que las próximas intervenciones se realicen exclusivamente en horario nocturno. Esta decisión responde a la necesidad de evitar nuevos colapsos en una de las principales vías de acceso a A Coruña, que soporta diariamente un alto volumen de circulación.
No obstante, este tipo de soluciones, aunque necesarias, ponen de manifiesto la complejidad de ejecutar obras de gran envergadura en entornos urbanos sin afectar de forma significativa a la movilidad de los ciudadanos.
Una inversión cercana al millón de euros
El proyecto, con una inversión aproximada de casi un millón de euros, no se limita a la reposición de la pasarela anterior, sino que busca una mejora integral de la accesibilidad y la seguridad peatonal en un punto estratégico que conecta la estación de autobuses con la estación de tren.
Además, esta infraestructura está llamada a desempeñar un papel relevante en la futura interconexión con la estación intermodal, reforzando su importancia dentro del sistema de transporte urbano de la ciudad.
Una renovación necesaria tras el desmantelamiento previo
La actual pasarela sustituye a una estructura histórica que fue desmantelada para su renovación completa en taller. Durante el proceso, el Ayuntamiento habilitó una pasarela provisional para garantizar el tránsito peatonal entre la calle Caballeros y la ronda de las Estaciones.
Este tipo de actuaciones evidencia la necesidad de mantener y actualizar infraestructuras críticas, aunque también abre el debate sobre los tiempos de ejecución y la planificación de obras que impactan directamente en la vida diaria de los ciudadanos.
Conclusión: avances visibles, pero con impacto prolongado
La instalación de las vigas supone un avance significativo, pero no el final de una obra que seguirá condicionando la circulación en Alfonso Molina durante las próximas semanas. Los cortes nocturnos tras Semana Santa serán el último tramo antes de la puesta en servicio definitiva de una infraestructura clave para la movilidad en A Coruña.
En un contexto donde la gestión eficiente de las obras públicas resulta cada vez más relevante, este proyecto refleja tanto la necesidad de modernización urbana como los desafíos de ejecutar intervenciones sin comprometer el funcionamiento cotidiano de la ciudad.

