La película Backrooms, dirigida por el joven de 21 años Kane Parsons, ha recaudado más de 389 millones de dólares a nivel mundial tras su estreno en 2026. Esta producción, con un presupuesto inicial de 10 millones de dólares aportados por el estudio A24, se basa en un fenómeno surgido en internet conocido como «creepypasta» y adaptado originalmente como webserie en YouTube desde 2021.
Origen y desarrollo
El concepto de las «Backrooms» parte de una imagen publicada en 2019 en el foro 4chan que mostraba un espacio infinito con habitaciones vacías y de aspecto uniforme, que evoca un error común en videojuegos llamado «no clip». Kane Parsons comenzó en 2017 a crear contenidos audiovisuales usando software como Blender y After Effects gracias a su aprendizaje autodidacta y influencia familiar, desarrollando una serie de cortometrajes que culminaron en la webserie de Backrooms.
Producción y técnicas empleadas
Para la película, Parsons y su equipo diseñaron inicialmente un mapa en 3D de siete piscinas olímpicas equivalentes, que luego se redujo a un decorado de 2 787 metros cuadrados repartido en cuatro platós en Vancouver, optimizando así recursos. Se combinó la construcción física con cromas y efectos visuales generados por ordenador, utilizando diez estudios de efectos para extender y modificar los espacios.
El proyecto mantuvo elementos visuales de la webserie original, como el uso de metraje analógico: los efectos 3D se renderizaron en vídeo VHS y luego se digitalizaron para conservar el aspecto característico de los vídeos iniciales. Este método se diferencia de los filtros digitales comunes y ha sido clave para preservar la atmósfera original.
Impacto y respuesta del sector
El éxito de Backrooms ha reforzado el interés de los estudios en la adaptación de contenidos provenientes de internet y formatos de bajo presupuesto que apuestan por la originalidad y el manejo eficiente de recursos. La película también contó con un reparto que incluye a actores como Chiwetel Ejiofor y Renata Reinsve, y productores reconocidos como Shawn Levy, James Wan y Osgood Perkins.
Software utilizado
La producción se apoyó principalmente en Blender, un programa gratuito y de código abierto para creación de gráficos en 3D que ha ganado popularidad en los últimos años, compitiendo con otras herramientas comerciales más costosas. El uso de Blender ha sido clave en otras producciones premiadas, como la película animada Flow, ganadora del Óscar en 2024.
Notas técnicas
Uno de los principales desafíos fue recrear un espacio físicamente imposible que resultara creíble para el público. Además, el equipo aplicó ingeniería inversa para reproducir con fidelidad la imagen original que dio origen al concepto, validando así sus métodos de producción y efectos visuales.
