El bicampeón de MotoGP asegura que su Ducati se comporta de forma radicalmente distinta a las demás GP26 y admite sentirse “frustrado” y “humillado” tras otro fin de semana para olvidar en Misano.

La situación de Francesco Bagnaia en Ducati ha dejado de parecer un simple bache de resultados. El bicampeón de MotoGP terminó el Gran Premio de San Marino hundido en una crisis técnica que, según asegura, ni él ni su equipo consiguen explicar.

Mientras Marc Márquez ganó en Misano con la Ducati oficial, Álex Márquez acabó segundo y Fermín Aldeguer cuarto con las motos de Gresini, Bagnaia volvió a quedarse fuera de los puntos tras sufrir una caída cuando rodaba lejos de las posiciones de cabeza. Ducati terminó el domingo colocando tres Desmosedici entre las cuatro primeras posiciones, pero su otro piloto oficial no llegó a meta.

La comparación resulta especialmente incómoda para el italiano.

Bagnaia sostiene que su moto está haciendo cosas “muy, muy diferentes” respecto a las demás Ducati y que la diferencia resulta evidente incluso desde fuera. Lo más inquietante, según su versión, es que el propio equipo tampoco tiene una explicación clara.

El piloto ha llegado a describir su situación como “humillante”.

Bagnaia ya no entiende qué hace su Ducati

El problema, según Bagnaia, afecta a varias de las fases más importantes de la conducción.

El italiano explica que está frenando con mucha intensidad pero la moto no desacelera como espera, mientras en aceleración trata de ser extremadamente cuidadoso con el gas y, aun así, termina perdiendo terreno frente a otras Ducati.

No se trata únicamente de falta de velocidad punta.

Bagnaia habla de una pérdida general de confianza en las reacciones de la GP26.

Según describió después de la carrera, ahora se producen movimientos que no puede anticipar ni controlar, especialmente cuando entra en curva o necesita aprovechar el freno motor.

Para un piloto de MotoGP, esa incertidumbre puede resultar devastadora.

La diferencia entre atacar una curva con confianza y entrar dudando unas décimas antes puede convertirse rápidamente en varios segundos al final de una carrera.

«La diferencia con las otras Ducati es enorme»

Bagnaia fue particularmente claro tras el sprint de Misano.

El italiano explicó que basta observar el comportamiento de su moto y compararlo con el resto de las Ducati para apreciar una “gran, gran diferencia”.

Y añadió el elemento más preocupante:

ni él ni el equipo saben todavía por qué ocurre.

La afirmación llega en un momento especialmente delicado porque las otras Desmosedici están funcionando.

Marc Márquez ganó tanto el sprint como la carrera larga en Misano.

Álex Márquez terminó segundo el domingo.

Fermín Aldeguer fue cuarto.

Incluso otras Ducati han mostrado capacidad para competir regularmente dentro de las primeras posiciones.

Por eso, Bagnaia ya no puede atribuir sus problemas a una falta general de competitividad de la GP26.

Marc Márquez gana con la misma base técnica

La comparación con Marc Márquez resulta inevitable.

El español terminó Misano con el máximo posible de puntos y salió del circuito como nuevo líder del Mundial, empatado a 274 puntos con Jorge Martín, pero por delante gracias a su mayor número de victorias.

Ducati también se colocó al frente del campeonato de constructores.

La marca italiana celebró oficialmente que tres de sus motos terminaran dentro del top 4.

Es decir, el proyecto técnico general funciona.

El interrogante está en explicar por qué Bagnaia es incapaz de extraer de su moto un comportamiento parecido al que encuentran otros pilotos de la marca.

Misano debía ser el circuito para reaccionar

La debacle resulta todavía más difícil de asumir porque Misano es históricamente uno de los mejores circuitos para Bagnaia.

El italiano conoce perfectamente el trazado y había conseguido allí resultados muy competitivos durante otras temporadas.

Sin embargo, el fin de semana comenzó mal desde el viernes.

En la primera sesión oficial, Bagnaia terminó 18.º, a casi un segundo del tiempo de Marc Márquez.

La situación apenas mejoró después.

En clasificación no consiguió superar la Q1 y tuvo que arrancar la carrera desde la 14.ª posición, mientras Marco Bezzecchi establecía un nuevo récord absoluto del circuito con 1:29.982.

Bagnaia había sido anteriormente propietario de ese récord.

El contraste fue especialmente duro.

Medio segundo más lento que su propia referencia

Uno de los datos que mejor explica la frustración del italiano está precisamente en el cronómetro.

Bagnaia había rodado en Misano en temporadas anteriores considerablemente más rápido.

En 2026, sin embargo, se encontró incapaz de reproducir las sensaciones que anteriormente le permitían atacar el circuito.

Según explicó, cuando instalaban un neumático trasero blando nuevo para clasificación, sentía prácticamente el mismo agarre que con uno usado.

En condiciones normales, el neumático nuevo debería proporcionar una mejora evidente.

Que el piloto no percibiera esa ganancia fue otra de las señales que llevaron a Bagnaia a concluir que había algo anormal en el comportamiento de su Ducati.

El sprint terminó en una posición impropia de un piloto oficial de Ducati

La carrera corta tampoco ofreció ninguna señal de recuperación.

Bagnaia terminó muy lejos de las primeras posiciones mientras Marc Márquez se llevaba la victoria.

Ducati informó oficialmente de que el italiano acabó el sprint de Misano en una posición muy retrasada, después de haber sufrido durante todo el fin de semana para encontrar sensaciones con la moto.

El resultado fue especialmente doloroso porque se produjo ante su afición.

Misano es una de las grandes citas de casa para Ducati.

Y Bagnaia, uno de los pilotos italianos más importantes de los últimos años, se encontró prácticamente fuera de la pelea desde el inicio.

El domingo terminó todavía peor: caída en la quinta vuelta

La carrera larga tampoco ofreció alivio.

Bagnaia había conseguido avanzar hasta aproximadamente la novena posición cuando se fue al suelo durante la quinta vuelta.

Otro abandono.

Reuters contabilizó la caída de Misano como su cuarto abandono en las últimas cinco carreras.

La estadística resulta especialmente dura para un piloto que hace pocas temporadas construía buena parte de sus éxitos precisamente sobre la regularidad y el control de la Ducati.

Ahora sucede lo contrario.

La moto parece sorprenderlo.

Y Bagnaia termina intentando encontrar límites que no consigue identificar con claridad.

Tres Grandes Premios consecutivos sin puntuar el domingo

La caída de Misano prolongó además una secuencia muy preocupante después del parón de verano.

Según la información publicada por Motorsport, Bagnaia no ha sumado un solo punto en las tres carreras dominicales disputadas desde la reanudación del campeonato en Silverstone.

En las tres terminó en el suelo.

Eso significa que el problema ya no puede circunscribirse a un circuito concreto.

Silverstone tenía unas características.

Las siguientes pruebas ofrecían escenarios diferentes.

Misano era, en teoría, un trazado favorable.

El resultado terminó siendo el mismo.

Bagnaia: «Estoy haciendo el máximo»

El italiano rechaza la idea de que el problema proceda simplemente de una falta de esfuerzo.

Sostiene que tanto él como su equipo están trabajando al máximo, pero que “falta algo” que todavía no han conseguido identificar.

Bagnaia reconoce incluso haber agotado prácticamente las opciones disponibles.

Cuando le preguntaron si se había quedado sin alternativas, respondió de forma directa:

“Absolutamente.”

La frase retrata bien el momento.

Un piloto puede asumir que necesita modificar su estilo.

Puede aceptar un cambio de neumáticos o geometría.

Puede probar mapas electrónicos diferentes.

El problema aparece cuando ninguna modificación produce una explicación coherente.

La frenada se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza

Bagnaia siempre ha destacado precisamente por su capacidad de frenada.

Durante sus mejores temporadas con Ducati construyó buena parte de su ventaja entrando en curva con enorme precisión y retrasando el punto de frenado.

Ahora esa misma fase se ha convertido en una fuente de problemas.

Según sus declaraciones, frena más fuerte que otros pilotos pero la moto no reduce velocidad como debería.

También describe sensaciones extrañas relacionadas con el freno motor.

En conversaciones posteriores a Misano llegó a comparar el comportamiento de la moto con entrar en curva como si se accionara el embrague, perdiendo parte de la retención esperada del motor.

Para un piloto cuyo estilo depende tanto de esa fase, el impacto resulta enorme.

Un fuera de micrófono con Di Giannantonio expuso su frustración

La tensión quedó reflejada también en una conversación informal captada después de la carrera.

Bagnaia habló con Fabio Di Giannantonio, piloto del VR46, sobre las sensaciones que estaba experimentando con su Ducati.

Según recogió Sky Sport Italia, el italiano explicó que apenas notaba diferencia entre distintas opciones de neumático delantero y volvió a describir esa extraña sensación de pérdida de retención al empezar a frenar.

Di Giannantonio llegó a ofrecerle la posibilidad de comparar configuraciones y mapas para intentar encontrar alguna pista.

El episodio resulta significativo porque muestra que Bagnaia está buscando referencias incluso en otros pilotos Ducati.

Las otras GP26 son ahora su principal referencia

La dificultad para Bagnaia es que Ducati dispone de un banco de comparación extraordinariamente amplio.

No necesita compararse únicamente con Marc Márquez.

Puede observar también las motos de:

Álex Márquez,
Fermín Aldeguer,
Fabio Di Giannantonio,
y otros pilotos que utilizan maquinaria de Borgo Panigale.

Eso permite comparar telemetría, configuraciones y estilos de conducción.

Si una moto se comporta de forma sustancialmente distinta, en principio Ducati debería disponer de una enorme cantidad de información para localizar el origen.

Y, sin embargo, Bagnaia sostiene que todavía no hay respuesta.

El problema no nació completamente en 2026

La crisis tampoco apareció de la nada.

Bagnaia lleva tiempo explicando que perdió parte de las sensaciones que tenía durante sus mejores años con Ducati.

El italiano ha mencionado repetidamente las temporadas 2021, 2022, 2023 y 2024 como etapas en las que podía anticipar con precisión lo que iba a hacer la moto.

En 2025 comenzaron los problemas.

Según su propio relato, solo en determinadas carreras —especialmente Japón— recuperó temporalmente aquel comportamiento predecible.

En 2026 hubo algunos signos de recuperación.

Ganó, por ejemplo, el sprint de Brno y terminó tercero en la carrera checa.

Pero después del verano la situación volvió a deteriorarse de forma abrupta.

De ganar títulos a aceptar un noveno o décimo puesto

La declaración más reveladora de Bagnaia llegó al hablar de sus expectativas inmediatas.

El bicampeón considera que, con las sensaciones actuales, debe asumir que su nivel competitivo real puede estar alrededor de la novena o décima posición.

Es una admisión extraordinaria para alguien que consiguió dos títulos consecutivos de MotoGP y que durante varias temporadas fue la referencia absoluta de Ducati.

No significa que Bagnaia considere que se ha convertido de repente en un piloto para el décimo puesto.

Su argumento es distinto.

Con el comportamiento actual de la moto y la falta de confianza que experimenta, intentar pilotar como antes puede acabar provocando otra caída.

Por eso cree necesario reconstruirse desde una base mucho más conservadora.

Ducati vive dos realidades radicalmente opuestas

Misano dejó una fotografía casi imposible de ignorar.

Por un lado estaba Marc Márquez, ganador de sprint y carrera, nuevo líder del Mundial y responsable de devolver a Ducati a la primera posición del campeonato de constructores.

Por otro estaba Bagnaia.

Misma estructura oficial.

Misma marca.

Misma generación de Desmosedici.

Resultados opuestos.

Esa diferencia alimentará inevitablemente las preguntas sobre configuraciones, componentes, adaptación al estilo de conducción y prioridades técnicas.

Pero, por ahora, ninguna fuente oficial de Ducati ha señalado una causa concreta.

No hay pruebas públicas de que Ducati esté perjudicando deliberadamente a Bagnaia

La enorme diferencia de resultados puede generar especulaciones, especialmente entre aficionados.

Conviene separar los hechos.

Bagnaia afirma que su moto se comporta de manera muy distinta y que ni él ni su equipo encuentran una explicación.

Eso está documentado.

Pero no existe evidencia pública en las fuentes consultadas que demuestre que Ducati esté configurando deliberadamente su moto para perjudicarlo o que le esté suministrando material defectuoso de manera consciente.

La situación técnica puede tener múltiples causas: configuración, interacción entre componentes, estilo de pilotaje, neumáticos, electrónica o una combinación de factores.

Sin datos internos de ingeniería suficientes no es posible establecer cuál es la explicación.

Ducati tampoco puede esconderse detrás de una mala moto

Lo que sí resulta difícil de defender es que la GP26 sea globalmente poco competitiva.

Marc Márquez ganó en Misano.

Álex Márquez terminó segundo.

Fermín Aldeguer fue cuarto.

Ducati acabó liderando el campeonato de constructores.

La moto tiene velocidad.

Por eso la crisis de Bagnaia es todavía más difícil de resolver.

Si todos los pilotos tuvieran los mismos problemas, la fábrica podría buscar un defecto general.

Cuando solo uno de sus principales pilotos se encuentra en una situación tan extrema, localizar la causa resulta potencialmente más complicado.

Austria será la siguiente oportunidad para empezar desde cero

MotoGP se dirige ahora al Red Bull Ring, donde Bagnaia tendrá una nueva oportunidad para comprobar si Ducati consigue encontrar alguna solución.

El italiano afronta la cita con unas expectativas muy diferentes a las que tenía hace unas temporadas.

Ya no habla de victoria como obligación.

Primero necesita volver a entender la moto.

Después podrá pensar en recuperar velocidad.

Esa inversión de prioridades muestra hasta qué punto ha cambiado su situación.

La mayor crisis de Bagnaia desde que llegó a la élite

Francesco Bagnaia no ha olvidado cómo pilotar una MotoGP de un día para otro.

Su palmarés lo demuestra.

Pero MotoGP es un deporte donde la confianza depende de diferencias minúsculas: una reacción inesperada del tren trasero, unas décimas menos de retención o una aceleración difícil de predecir pueden alterar por completo la relación entre piloto y moto.

Bagnaia parece atrapado precisamente ahí.

No confía plenamente en lo que hará la Ducati. Ducati todavía no ha explicado públicamente por qué él siente una diferencia tan grande. Y mientras buscan respuestas, las demás GP26 siguen ganando carreras.

Esa última circunstancia convierte la crisis en algo todavía más doloroso.

Misano debía ser el escenario ideal para comenzar la remontada.

Terminó siendo, según las propias palabras del italiano, una experiencia “frustrante” y “humillante”.

Y Bagnaia ha llegado a la conclusión más incómoda posible para un bicampeón:

antes de volver a luchar por ganar, tendrá que aprender de nuevo a terminar noveno o décimo y reconstruir desde ahí una confianza que la Ducati GP26 parece haberle arrebatado.

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