El Basque Automotive Manufacturing Center (BAM), impulsado por la industria vasca, desarrolla tecnologías de fabricación avanzada, robots y sistemas de inteligencia artificial para mejorar la competitividad del automóvil europeo.
Un laboratorio industrial junto a una de las mayores fábricas de Europa
En Vitoria (Álava), un antiguo edificio industrial de 122 años se ha convertido en uno de los centros donde se diseñan las nuevas tecnologías de producción del automóvil europeo. Allí opera el Basque Automotive Manufacturing Center (BAM), una iniciativa creada para investigar soluciones de fabricación avanzada en la industria automotriz.
El centro se encuentra junto a la planta de Mercedes-Benz en Vitoria, una de las mayores fábricas de vehículos de España, actualmente en plena transformación para producir nuevos modelos eléctricos.
Aunque el equipo trabaja de momento en el histórico edificio conocido como La Azucarera, su sede definitiva será una nueva instalación de 14 000 metros cuadrados, equipada con líneas robotizadas y sistemas de visión artificial, que se inaugurará tras el verano.
La alianza industrial que impulsa el proyecto
El BAM nació gracias a una alianza entre tres grandes actores de la automoción:
- Mercedes-Benz
- Gestamp
- MB Sistemas del Grupo Mondragón
El proyecto cuenta además con apoyo financiero del Gobierno vasco y la Diputación de Álava, en un intento de reforzar el papel de Euskadi como polo industrial en Europa.
Su misión es clara: desarrollar tecnologías que permitan fabricar coches más rápido, con menor coste y mayor calidad, en un momento de fuerte competencia global para la industria automotriz europea.
Actualmente trabajan 22 especialistas, aunque el objetivo es alcanzar alrededor de 100 profesionales en los próximos años.
Robots capaces de detectar fallos invisibles en la carrocería
Uno de los proyectos más innovadores del BAM consiste en un sistema robotizado que detecta defectos imperceptibles en la pintura de los vehículos.
El sistema utiliza tecnología de terahercios, una frecuencia de ondas electromagnéticas que permite:
- medir el espesor exacto de la pintura,
- detectar rugosidades o irregularidades,
- identificar fallos de color o acabado.
Este sistema permite analizar la carrocería sin contacto físico y con mayor precisión que los métodos tradicionales.
La tecnología ya ha despertado el interés de Mercedes-Benz, que prevé aplicarla en sus nuevas líneas de producción.
Además de mejorar la calidad del vehículo, este control también tiene impacto en tres factores clave:
- peso del coche,
- consumo de pintura,
- impacto ambiental del proceso industrial.
Un traje inteligente para prevenir lesiones en las cadenas de montaje
Otro de los proyectos desarrollados por el BAM busca proteger la salud de los trabajadores industriales.
El centro ha creado un traje equipado con sensores que registra los movimientos del operario y genera un gemelo digital que analiza la carga muscular durante el trabajo.
El sistema permite identificar posturas o movimientos repetitivos que podrían provocar lesiones, como tendinitis o sobrecargas musculares.
Tras analizar los datos, el software propone cambios en el puesto de trabajo, por ejemplo:
- modificar la altura de una pieza,
- ajustar la posición del operario,
- limitar ciertos movimientos del brazo.
Este sistema ya ha sido probado en cinco puestos de trabajo de la planta de Mercedes-Benz, donde se han introducido mejoras ergonómicas.
El nuevo edificio del BAM incluirá además un centro de competencia en ergonomía industrial, pionero en España.
Ciberseguridad industrial: el nuevo frente de la automoción
La digitalización de las fábricas ha abierto también un nuevo desafío: los ciberataques a las infraestructuras industriales.
Las plantas modernas dependen de redes de datos, robots conectados y sistemas de control digital, lo que las convierte en posibles objetivos de ataques informáticos.
Para responder a este riesgo, el BAM ha diseñado junto a la Universidad Euneiz un máster en ciberseguridad industrial aplicada a la automoción.
El objetivo es formar especialistas capaces de proteger tanto los vehículos conectados como los propios sistemas de producción.
Según los responsables del centro, los ataques informáticos pueden llegar a paralizar fábricas enteras o provocar robos de información industrial sensible.
El futuro de las fábricas: robots humanoides
Uno de los experimentos más ambiciosos que se preparan en el BAM es la evaluación de robots humanoides en líneas de montaje.
Varias empresas del sector han solicitado al centro que analice si estos robots podrían incorporarse a las fábricas de automóviles.
El plan consiste en probar distintos modelos para determinar:
- qué tareas pueden realizar,
- si realmente mejoran la productividad,
- y si son viables económicamente.
Los robots humanoides podrían asumir trabajos repetitivos o físicamente exigentes, complementando a los robots industriales y a los trabajadores humanos.
Desde el BAM defienden que la automatización no implica necesariamente sustituir a los trabajadores, sino transformar el modo en que se organizan las cadenas de producción.
La carrera por el futuro del automóvil europeo
La investigación del BAM se produce en un momento crítico para el sector del automóvil en Europa.
La transición hacia el vehículo eléctrico, la competencia global y la presión regulatoria obligan a las empresas a reducir costes y aumentar la eficiencia productiva.
En este contexto, iniciativas como el centro vasco buscan reforzar la competitividad de la industria europea frente a gigantes industriales de Estados Unidos y Asia.
La gran pregunta que sobrevuela el sector es evidente: ¿serán suficientes la innovación y la automatización para mantener el liderazgo industrial europeo en la próxima década?

