En plena era de espumas y esferificaciones, Álvaro Victoriano apuesta por la cocina clásica en A Coruña, conquistando público y premios con platos que evocan la memoria y la tradición.
Álvaro Victoriano apuesta por la tradición en pleno centro de A Coruña
El panorama gastronómico de A Coruña muestra signos de un cambio de rumbo tras la apertura de Bar 23, el proyecto del reconocido chef Álvaro Victoriano, presidente de Coruña Cociña y codirector del Grupo Peculiar. Tras cerrar Intenso en octubre de 2025, Victoriano decidió dar un giro radical en la calle Barrera, apostando por un concepto más cercano, sencillo y accesible.
Según el propio chef, «Intenso tuvo sus grandes momentos, pero estaba desfasado el concepto de lo que la ciudad requería ahora mismo», por lo que decidió reinvertir su energía en un proyecto que recupera la esencia de la cocina de siempre: platos contundentes, memoria y sabor.
La democratización del plato y la apuesta por lo clásico
Desde su apertura, Bar 23 ha logrado una acogida masiva, confirmando que el público busca volver a lo auténtico. El chef destaca el papel de su equipo: «Tenemos un equipo de chavales que están trabajando maravillosamente». La propuesta se centra en tapas tradicionales y platos como calamares, croquetas y ensaladilla, buscando un ambiente cercano y familiar que apele a todos los públicos.
La diversidad de clientes es clave: jóvenes que buscan compartir y un público de mediana edad que valora los platos clásicos. Para Victoriano, esta mezcla asegura la permanencia y relevancia del proyecto en una ciudad que aprecia la cocina honesta.
Economía y tradición: la receta del éxito
La realidad económica actual también condiciona la estrategia de Bar 23. Victoriano apunta que «te tienes que adaptar, son tiempos de contención; un euro puede ser determinante en la carta». Así, la cocina tradicional se convierte en una combinación de placer gastronómico y prudencia económica, un refugio en tiempos de incertidumbre.
La cuchara rica como tendencia frente a lo experimental
En un momento en que la gastronomía se inclina por espumas, esferificaciones y experimentos culinarios, Bar 23 reivindica el peso del guiso y la contundencia del sabor. Victoriano lo explica con claridad: «La tendencia de la cocina actual es hacer una cuchara rica porque no lo hay», y su propuesta ya ha recibido reconocimientos como el Concurso de Tapas Picadillo, con sus albóndigas premiadas que combinan la receta familiar con su toque personal de foie y boletus.
La clave del éxito, según el chef, es la unión de técnica y herencia, recuperando sabores de la infancia y la cocina de aprovechamiento: «Al final un cocinero tiene su ADN en el paladar».

