El FC Barcelona femenino comenzó 2026 como terminó 2025: con autoridad absoluta. El conjunto azulgrana se proclamó campeón de invierno de la Liga F Moeve tras golear sin contemplaciones al Madrid CFF (12-1) en el estadio Johan Cruyff, en un partido que evidenció la enorme superioridad del líder del campeonato.
Las azulgranas, dirigidas por Pere Romeu, firmaron una actuación demoledora desde el primer minuto, consolidando su primera posición en la tabla con siete puntos de ventaja sobre el Real Madrid, y enviando un mensaje claro al resto de aspirantes: este Barça va a por todos los títulos.
Festival goleador desde la primera mitad
El encuentro quedó prácticamente sentenciado antes del descanso. Ewa Pajor, camino de su segundo Pichichi consecutivo, abrió el marcador con dos goles que marcaron el tono del partido. A partir de ahí, el Barcelona desplegó un fútbol arrollador, con goles de Serrajordi, Schertenleib y una segunda conexión letal entre la catalana y la delantera polaca para firmar el quinto.
Antes del descanso llegarían aún dos tantos más: uno de Brugts, tras un centro que nadie llegó a despejar, y otro en propia puerta de Mendoza, dejando el marcador en un contundente 7-0 al término del primer acto.
Reacción mínima y respuesta inmediata
Tras el paso por vestuarios, Romeu dio entrada a jugadoras que regresaban de lesión como Batlle y Mapi León, pero el Madrid CFF aprovechó un desajuste defensivo para anotar el gol del honor por medio de Nautnes. La reacción del Barça fue inmediata.
Alexia Putellas transformó un penalti cometido sobre Julià y, poco después, asistió con precisión para que Pajor completara su póker particular, alcanzando ya los 15 goles en la competición.
Cantera y fondo de armario, claves del huracán azulgrana
La segunda mitad también sirvió para destacar el talento joven. Ainoa Gómez anotó su primer gol con el primer equipo tras aprovechar un rechace en un saque de esquina, mientras que Martret brilló como asistente para que Schertenleib completara su doblete.
El duodécimo tanto llegó a diez minutos del final, obra de Clàudia Pina de cabeza, cerrando una noche perfecta para un Barcelona que incluso pudo ampliar aún más la goleada con un disparo al larguero en los instantes finales.
El pitido final confirmó la sensación que sobrevoló todo el Johan Cruyff: este Barcelona es un auténtico huracán y afronta la segunda mitad de la temporada con hambre de más.
