El ministro de la Presidencia sostiene que el Gobierno no tuvo información previa sobre la magnitud de la entrada de 70 000 personas y consolida la versión de Interior frente a las declaraciones de Margarita Robles.
La crisis de Ceuta ya no solo plantea interrogantes sobre lo ocurrido en la frontera. También ha abierto una seria contradicción dentro del propio Gobierno sobre qué sabía el Ejecutivo, qué información proporcionó el CNI y cuándo llegó esa información a los responsables políticos.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha respaldado este jueves la versión defendida por Fernando Grande-Marlaska y ha asegurado que «el Gobierno de España no tenía información previa ni precisa de la magnitud de la entrada de 70 000 personas».
La afirmación resulta especialmente relevante porque llega después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, defendiera públicamente la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y asegurara que los servicios de inteligencia habían trasladado información al Gobierno.
La pregunta política, por tanto, sigue abierta: si existieron avisos previos, ¿qué información contenían y qué responsables tuvieron acceso a ella?
Bolaños respalda la versión de Marlaska frente a Robles
Bolaños compareció ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso para informar sobre la gestión de la crisis migratoria de Ceuta.
En su intervención inicial evitó profundizar en la controversia sobre el CNI. Fue posteriormente, al responder a los grupos parlamentarios, cuando fijó la posición que asume el Ejecutivo.
«El Gobierno de España no tenía información previa ni precisa de la magnitud de la entrada de 70 000 personas. Esta es la realidad», afirmó.
Sus palabras acercan inequívocamente su posición a la mantenida por Grande-Marlaska, el delegado del Gobierno en Ceuta y Ángel Víctor Torres, mientras dejan pendiente de explicación cómo encajan esas afirmaciones con las realizadas anteriormente por Robles.
Y esa contradicción no es secundaria.
Robles había defendido que el CNI realizó la labor que le correspondía y trasladó información al Gobierno, llegando incluso a referirse a contactos y reuniones previas.
La discusión ya no gira, por tanto, únicamente alrededor de si existían indicios de tensión migratoria. La cuestión es determinar qué sabía exactamente cada departamento del Ejecutivo y si la información disponible permitía anticipar una crisis de semejante dimensión.
¿Avisó el CNI o no avisó de lo que podía ocurrir en Ceuta?
Este es el principal interrogante que continúa sin una respuesta suficientemente precisa.
Una cosa es que los servicios de inteligencia dispusieran de información sobre movimientos o riesgos en la frontera y otra muy diferente que hubieran anticipado la dimensión concreta de una entrada de decenas de miles de personas.
La formulación utilizada por Bolaños resulta significativa porque introduce precisamente esa distinción.
El ministro no afirmó simplemente que no existiera información previa. Añadió que no había información «ni precisa de la magnitud» de lo sucedido.
Por ello, será necesario conocer si hubo informes anteriores, qué advertencias contenían, a qué organismos fueron distribuidos y qué decisiones se adoptaron después de recibirlos.
La oposición reclama precisamente explicaciones sobre esa cadena de información.
Feijóo ya exige que se reúna la Comisión de Secretos Oficiales
La controversia había llevado al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, a reclamar la convocatoria de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para esclarecer las diferentes versiones sobre el papel del CNI.
El PP considera necesario reconstruir las horas y días anteriores a la entrada masiva en Ceuta y determinar quién recibió información de inteligencia.
El enfrentamiento de versiones resulta políticamente delicado para Moncloa porque afecta a dos ministerios fundamentales ante una crisis fronteriza: Interior y Defensa.
Si la versión de Robles es correcta y existieron avisos, habrá que explicar qué recorrido tuvieron y por qué no permitieron anticipar la magnitud de la crisis.
Si, por el contrario, esos avisos no advertían de un acontecimiento de estas características, será necesario precisar exactamente qué quiso decir Defensa cuando aseguró que el CNI había cumplido con su obligación de informar.
El Gobierno apunta ahora a dos «bulos» difundidos en redes sociales
Bolaños también ha atribuido un papel determinante a la información difundida mediante las redes sociales, coincidiendo en este aspecto con Margarita Robles.
Según explicó, circularon dos mensajes que habrían contribuido a desencadenar la entrada masiva: que la frontera española estaba abierta y que las personas que consiguieran entrar a nado no podían ser devueltas.
El ministro relacionó estos mensajes con una supuesta tergiversación de una sentencia del Tribunal Supremo.
Esta explicación desplaza una parte importante del origen inmediato de la crisis hacia la rápida movilización provocada por las redes.
Sin embargo, todavía queda por esclarecer una cuestión fundamental desde la perspectiva de la seguridad nacional: cómo fue posible que una movilización de semejante tamaño alcanzara la frontera sin que las autoridades españolas pudieran dimensionarla con suficiente antelación.
El papel de Marruecos vuelve a quedar prácticamente fuera del debate
Otro de los asuntos que apenas abordó Bolaños fue Marruecos, pese a la inevitable relevancia del país vecino en cualquier crisis migratoria que afecte a la frontera terrestre de Ceuta.
El ministro destacó que las buenas relaciones bilaterales permitieron que el 90 % de los inmigrantes regresaran, según las cifras expuestas durante su comparecencia.
El Ejecutivo mantiene así su apuesta por la cooperación con Rabat.
Pero la oposición reclama aclaraciones sobre el comportamiento marroquí durante los acontecimientos y sobre los mecanismos de cooperación fronteriza existentes antes, durante y después de la crisis.
La relación con Marruecos vuelve de esta manera a convertirse en uno de los elementos políticamente más sensibles del episodio.
La prioridad del Gobierno: repatriaciones, reagrupación y asilo
Bolaños defendió que la prioridad inmediata consiste ahora en resolver la situación de las personas que continúan irregularmente en Ceuta mediante repatriaciones, reagrupaciones o procedimientos de asilo, dependiendo de cada caso.
El ministro aprovechó además su comparecencia para cargar contra PP y Vox por su posición respecto al reparto de menores.
«No es muy patriota», afirmó, provocando protestas entre los representantes de ambas formaciones.
El enfrentamiento evidencia que la crisis de Ceuta se ha trasladado completamente al debate político nacional, donde Gobierno y oposición mantienen diagnósticos radicalmente diferentes tanto sobre las causas como sobre la respuesta necesaria.
Un cese en plena crisis de Ceuta
Bolaños también fue preguntado por el cese de la responsable de prensa de Seguridad Nacional, una de las consecuencias internas conocidas hasta ahora.
Su respuesta fue escueta.
«Son decisiones de sus superiores que yo no tengo nada que decir», afirmó.
Según la información publicada, la responsable había difundido inicialmente el dato de que más de 45 000 personas habían atravesado la frontera. Posteriormente, la cifra comunicada ascendió a más de 70 000.
El episodio añade otro elemento al debate sobre cómo gestionó el Gobierno la información durante las primeras fases de la emergencia.
PP y Vox endurecen sus críticas al Ejecutivo
Durante la comparecencia, las portavoces de PP y Vox, Cuca Gamarra y Pepa Millán, elevaron el tono contra el Gobierno.
Gamarra denunció además la situación de los militares desplegados y sostuvo que el Ejecutivo los mantiene «atados de pies y manos», mientras Millán acusó al Gobierno de «buscar un estallido social».
Son acusaciones políticas que deben diferenciarse de los hechos todavía pendientes de esclarecer.
Precisamente por eso, la publicación de una cronología completa de los avisos, informes y decisiones adoptadas antes de la entrada masiva sería determinante para despejar las sospechas y establecer responsabilidades.
La contradicción que Moncloa todavía debe aclarar
La intervención de Bolaños permite conocer con mayor precisión cuál es ahora la posición oficial del Ejecutivo: el Gobierno sostiene que no recibió información previa y precisa que anticipara una entrada de 70 000 personas.
Pero esa explicación no cierra el caso.
Continúa siendo necesario aclarar qué información poseía el CNI, qué comunicó exactamente, cuándo lo hizo y quién recibió esos avisos.
La controversia es especialmente grave porque afecta directamente a la seguridad fronteriza y a la coordinación entre los organismos responsables de la seguridad nacional.
No se trata únicamente de determinar qué ministro formuló mejor sus declaraciones. Si existieron alertas, hay que saber qué decían y qué se hizo con ellas. Y si no existió una advertencia capaz de anticipar una movilización de esa magnitud, habrá que analizar por qué.
La crisis de Ceuta deja así una incómoda cuestión pendiente para Pedro Sánchez: ¿falló la inteligencia para anticipar lo que estaba ocurriendo o falló la respuesta política ante la información disponible?
