Brigitte Bardot, fallecida el pasado 28 de diciembre, dejó estipulado en su testamento cómo se distribuiría su fortuna, valorada en aproximadamente 60 millones de euros. La mayor parte de sus bienes será destinada a su fundación de animales, donde se espera que continúe el cuidado y atención que ella brindó durante su vida.
El testamento también contempla una parte de la herencia para su hijo, Nicolás-Jacques Charrier, de 66 años, con quien Bardot tuvo una relación distante. Sin embargo, como exige la legislación francesa, los hijos son herederos obligatorios, asegurando que reciba al menos una porción de la herencia.
Por otro lado, su marido, Bernard d’Ormarle, no ha sido incluido en la herencia y no recibirá ninguna suma económica.
Además del dinero en cuentas bancarias, Bardot poseía su chalé «La Madrague» en Saint-Tropez y otro hogar en la zona de La Garrigue, así como una villa en Cannes. Se había deseado ser enterrada junto a sus animales, pero no se le ha permitido, siendo su sepultura ubicada en el panteón familiar frente al Mediterráneo.
A pesar de haberse retirado del cine a los 40 años, Bardot continuó siendo una figura icónica y defendió la libertad de la mujer, generando un impacto duradero en su campo y en la sociedad.
