El argentino pone el foco en la competencia directa con Coello y Tapia, subraya el respeto mutuo y explica cómo esa rivalidad está elevando el nivel del pádel profesional.
Una rivalidad que define una era
El pádel mundial vive una etapa marcada por enfrentamientos constantes en las rondas finales de los grandes torneos. En ese escenario, Fede Chingotto ha querido poner en valor la competencia directa con Arturo Coello y Agustín Tapia, actualmente una de las parejas más dominantes del circuito Premier Padel.
En una entrevista concedida a El4Set, el jugador argentino definió el duelo como intenso, pero con una base sólida de respeto profesional.
“Queremos entrar en la cancha y matarnos… pero la rivalidad que tenemos es súper sana”.
La frase resume el clima competitivo entre las dos parejas que han protagonizado los partidos más decisivos de la temporada.
Competencia máxima, respeto absoluto
Chingotto explicó que la rivalidad se limita estrictamente al ámbito deportivo. Dentro de la pista, la exigencia es total: cada punto se disputa al límite y cada torneo puede alterar el liderazgo del ranking.
Sin embargo, fuera de la cancha, prevalece el respeto. No hay enfrentamientos personales ni polémicas públicas. Según el propio jugador, esa combinación de intensidad competitiva y cordialidad profesional es lo que fortalece el espectáculo y beneficia al deporte.
Este equilibrio ha permitido que el pádel mantenga una imagen de profesionalidad en un momento de fuerte crecimiento internacional.
El impulso para mejorar junto a Galán
Para Chingotto, medirse constantemente ante Coello y Tapia ha sido un estímulo. Junto a Alejandro Galán, ha encontrado un proyecto sólido con el que competir de tú a tú por el número 1.
El argentino reconoce que los duelos directos han servido para identificar áreas de mejora y acelerar la evolución táctica de la pareja. La referencia constante de sus rivales ha elevado la exigencia interna y reforzado la preparación física y mental.
Rivalidad que eleva el nivel del pádel
En el deporte profesional, las grandes épocas suelen estar marcadas por enfrentamientos recurrentes entre figuras de primer nivel. En el pádel actual, esa dinámica se refleja en los choques entre estas dos parejas.
La regularidad en las finales, la igualdad en los marcadores y la alternancia en los títulos han convertido esta competencia en uno de los principales atractivos del circuito.
Lejos de alimentar conflictos, Chingotto insiste en que el respeto mutuo es la base de todo:
“Es una rivalidad sana”.
Un mensaje que refuerza la imagen de profesionalidad del pádel y confirma que la lucha por el liderato puede ser intensa sin perder los valores deportivos.

