El Gobierno de Abelardo de la Espriella autoriza operaciones militares conjuntas con Estados Unidos y Colombia se incorpora a la Coalición contra los Carteles de las Américas. Washington prepara además 1 000 millones de dólares en asistencia de seguridad.
Colombia da un giro contundente en su estrategia contra el narcotráfico y el crimen organizado. El nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella ha autorizado, según anunció Estados Unidos, la realización de operaciones militares conjuntas con fuerzas estadounidenses para combatir organizaciones calificadas por Washington como narcoterroristas.
El anuncio supone además la incorporación de Colombia como miembro número 19 de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C) y consolida el rápido acercamiento entre Bogotá y Washington tras años de fuertes desencuentros durante la Presidencia de Gustavo Petro.
EEUU anuncia operaciones militares conjuntas en Colombia
El anuncio fue realizado por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, durante un encuentro celebrado en Panamá con países participantes en la coalición contra el narcotráfico.
Según Hegseth, el recién investido presidente colombiano ha solicitado una mayor implicación estadounidense en la ofensiva contra las organizaciones criminales.
El responsable estadounidense aseguró que De la Espriella ha autorizado “operaciones militares conjuntas” dirigidas contra redes terroristas y estructuras relacionadas con el narcotráfico.
No obstante, en el momento del anuncio las autoridades colombianas todavía no habían detallado públicamente el alcance, las condiciones ni el marco jurídico de esas operaciones, un elemento fundamental para conocer cómo se desarrollará la cooperación sobre territorio colombiano.
Colombia entra en la Coalición contra los Carteles
La decisión convierte a Colombia en el 19.º integrante de la A3C, uno de los principales instrumentos del denominado “Escudo de las Américas” promovido por Estados Unidos.
La iniciativa busca coordinar a distintos gobiernos del continente para combatir amenazas compartidas relacionadas con narcotráfico, organizaciones criminales transnacionales, financiación ilícita y seguridad fronteriza.
Para Washington, la incorporación de Colombia tiene un valor estratégico evidente.
El país lleva décadas siendo uno de los principales escenarios de la lucha internacional contra la producción y exportación de cocaína y cuenta con unas Fuerzas Armadas con amplia experiencia en operaciones contra guerrillas, carteles y organizaciones armadas.
De la Espriella recupera la alianza estratégica con Washington
La decisión representa también un profundo cambio político respecto a la etapa anterior.
La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia ha acelerado la reconstrucción de la histórica alianza entre Colombia y Estados Unidos después de las tensiones que marcaron la relación entre Washington y el expresidente Gustavo Petro.
La nueva Administración colombiana apuesta por una política de mano dura contra las organizaciones criminales y una cooperación mucho más estrecha con Estados Unidos.
La seguridad se ha convertido así en uno de los pilares de la nueva relación bilateral.
EEUU prepara 1 000 millones de dólares para Colombia
El acercamiento no se limita a las operaciones militares.
Estados Unidos prevé destinar 1 000 millones de dólares a Colombia dentro de un nuevo paquete de asistencia destinado a reforzar las capacidades de seguridad del país.
El vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, ya había valorado positivamente el anuncio estadounidense el pasado 8 de agosto.
Los recursos estarían destinados a mejorar las capacidades de las fuerzas colombianas frente a organizaciones criminales y terroristas transnacionales, incluyendo tecnología estadounidense y una mayor coordinación operativa.
La combinación de financiación, tecnología, inteligencia y cooperación militar puede abrir una nueva etapa en la lucha colombiana contra el narcotráfico.
Hegseth reclama pasar de las reuniones a las operaciones
El discurso de Pete Hegseth dejó claro que Washington pretende que la nueva coalición tenga una dimensión fundamentalmente operativa.
Estados Unidos no quiere limitar el proyecto a intercambios diplomáticos o reuniones periódicas entre responsables de seguridad.
El objetivo declarado es desarrollar operaciones coordinadas sobre el terreno.
Hegseth defendió que este modelo de cooperación debe permitir a los países americanos actuar conjuntamente frente a organizaciones criminales capaces de operar simultáneamente en diferentes territorios.
La Administración estadounidense considera que los carteles ya no pueden abordarse exclusivamente como un problema policial interno.
Ecuador, Honduras y Guatemala avanzan también con Washington
Colombia no será el único país que aumentará su colaboración operativa con Estados Unidos.
Hegseth destacó que Ecuador ya se había convertido en el primer integrante de la coalición en participar junto a Estados Unidos en una operación contra grupos calificados como narcoterroristas.
También señaló a Honduras y Guatemala como países dispuestos a participar en operaciones combinadas contra organizaciones vinculadas al narcotráfico.
La coalición incluye además a países como Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guyana, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, Bahamas, Belice, Chile, Jamaica y Perú.
La incorporación colombiana refuerza considerablemente el peso militar y estratégico de esta estructura.
Washington niega buscar el control de América Latina
El aumento de la presencia estadounidense en operaciones de seguridad puede generar debate en una región históricamente sensible ante cualquier intervención de Washington.
Hegseth quiso anticiparse a esas críticas.
El secretario estadounidense sostuvo que su Gobierno no busca “dominación ni dependencia”, sino una cooperación entre Estados soberanos destinada a garantizar estabilidad y seguridad en el hemisferio.
Ese será uno de los grandes debates políticos alrededor de la nueva estrategia.
Sus defensores consideran imprescindible una respuesta internacional frente a organizaciones criminales cuyos negocios atraviesan fronteras.
Sus detractores pueden cuestionar hasta dónde debe llegar la presencia operacional de fuerzas estadounidenses dentro de otros países.
El narcotráfico vuelve al centro de la relación entre Bogotá y Washington
Estados Unidos y Colombia mantienen una cooperación antidroga que se remonta décadas atrás.
Uno de sus grandes antecedentes fue el Plan Colombia, mediante el cual Washington proporcionó miles de millones de dólares en asistencia militar, policial y económica para combatir el narcotráfico y las organizaciones armadas.
La nueva estrategia presenta diferencias, pero recupera una idea fundamental: Colombia vuelve a considerar a Estados Unidos un socio prioritario de seguridad.
La gran incógnita será ahora conocer el alcance exacto de las operaciones autorizadas.
Será necesario determinar qué fuerzas participarán, qué competencias tendrán los militares estadounidenses, cuáles serán los objetivos permitidos y bajo qué supervisión actuarán.
Un giro político que puede transformar la lucha contra los carteles
La incorporación a la A3C coloca al Gobierno de De la Espriella dentro de una estrategia regional que apuesta por incrementar la presión directa sobre los grandes carteles y sus estructuras financieras.
Para Colombia, supone recuperar una coordinación privilegiada con Washington.
Para Estados Unidos, representa incorporar a uno de los países con mayor experiencia operativa del continente en la lucha contra organizaciones armadas y redes del narcotráfico.
Y para los carteles supone enfrentarse potencialmente a una estructura internacional con mayores capacidades de inteligencia, vigilancia, tecnología y coordinación militar.
El cambio respecto a la anterior etapa política colombiana resulta evidente: Bogotá y Washington vuelven a presentarse como aliados estratégicos frente al narcotráfico.
Ahora queda por conocer hasta dónde llegará esa alianza sobre el terreno y cuáles serán sus resultados.
