La aerolínea reclamó ayudas superiores a los 1,7 millones del Consorcio de Turismo y el Concello busca nuevas rutas tras la cancelación de los vuelos a Valencia y Málaga.
El choque entre Volotea y el Concello deja a A Coruña sin dos rutas clave
La salida de Volotea del aeropuerto de A Coruña–Alvedro ha abierto un nuevo frente en el debate sobre la conectividad aérea de la ciudad. La aerolínea ha confirmado que cancelará los vuelos a Valencia y Málaga a partir del 2 de abril, después de que las negociaciones con el Concello fracasaran por motivos económicos.
Según fuentes municipales, las exigencias financieras de la compañía superaban incluso el presupuesto total destinado a promoción turística y apoyo a rutas aéreas, fijado en 1,7 millones de euros. La alcaldesa Inés Rey fue tajante al calificar esas condiciones como “inasumibles” para las arcas públicas.
El conflicto ilustra un problema cada vez más habitual en aeropuertos regionales españoles: las aerolíneas reclaman fuertes subvenciones públicas para mantener rutas, mientras las administraciones locales se enfrentan a la presión de justificar el uso del dinero de los contribuyentes.
Volotea insiste: quiere seguir operando si el negocio es rentable
A pesar de la ruptura del acuerdo, Volotea asegura que no descarta regresar a A Coruña en el futuro. La compañía sostiene que la ciudad encaja perfectamente en su modelo de negocio, centrado en conectar ciudades medianas con rutas directas.
Desde la aerolínea explican que durante el último año se plantearon varias propuestas para ampliar operaciones, que incluían no solo Valencia y Málaga, sino otras posibles conexiones adicionales.
Sin embargo, las conversaciones no llegaron a concretarse, principalmente por la falta de acuerdo sobre las ayudas públicas necesarias para garantizar la rentabilidad de las rutas.
Aun así, la empresa asegura que mantiene “contactos abiertos” con el Ayuntamiento y confía en que puedan retomarse las negociaciones en el futuro.
El Concello busca nuevas aerolíneas y rutas
Tras el fracaso del acuerdo, el Concello de A Coruña ha optado por cambiar de estrategia. El Consorcio de Turismo priorizará nuevos procesos de licitación abiertos a distintas aerolíneas, con el objetivo de atraer rutas sin depender de un único operador.
La administración local defiende que estos concursos permitirán:
- Mayor transparencia en el uso de fondos públicos
- Competencia entre aerolíneas
- Más opciones de conectividad para la ciudad
Paralelamente, el Ayuntamiento mantiene conversaciones con el Ministerio de Transportes para impulsar mejoras en el aeropuerto de Alvedro, incluida la ampliación de la terminal prevista en el plan inversor de Aena para los próximos años.
60.000 pasajeros menos al año: el impacto directo
La plataforma ciudadana Vuela Más Alto estima que la desaparición de las rutas a Valencia y Málaga supondrá la pérdida de unos 60.000 pasajeros anuales en el aeropuerto coruñés.
Cada una de estas conexiones generaba aproximadamente:
- 30.000 viajeros al año
- Dos frecuencias semanales
La cancelación llega además en un momento de incertidumbre para otras rutas internacionales, como la conexión con Londres operada por Vueling, cuya continuidad también genera dudas.
Alvedro crece… pero con fragilidad estructural
Pese a este revés, el aeropuerto de A Coruña–Alvedro mantiene un crecimiento moderado en el arranque de 2026.
Según los datos de Aena:
- 98.886 pasajeros en febrero, un 0,3 % más que en 2025
- 1.327 movimientos de aeronaves, un 4,4 % de aumento
En el acumulado de enero y febrero:
- 197.128 pasajeros, un 2,1 % más que el año anterior
- 2.422 operaciones aéreas, también un 2,1 % de incremento
La mayoría de viajeros sigue concentrándose en vuelos nacionales (89.332), mientras 9.390 pasajeros utilizaron rutas internacionales, que crecieron un 2,2 %.
El debate de fondo: subvenciones públicas o mercado real
El caso de Volotea y A Coruña vuelve a poner sobre la mesa un debate incómodo para muchas administraciones locales: ¿hasta qué punto debe el dinero público financiar rutas aéreas privadas?
Mientras algunas ciudades consideran estas ayudas una inversión estratégica para turismo y economía, otros críticos advierten que las aerolíneas utilizan estas subvenciones como herramienta de presión para negociar condiciones cada vez más favorables.
Con 60.000 pasajeros potencialmente perdidos al año y la presión para mantener la conectividad aérea del norte de Galicia, el futuro de Alvedro dependerá ahora de si el Concello logra atraer nuevas aerolíneas sin ceder a exigencias millonarias.
Porque la pregunta que sobrevuela el debate es inevitable: ¿debe el contribuyente pagar para que las aerolíneas vuelen o es el mercado el que debería decidir qué rutas sobreviven?
