Tres vuelos desviados, pasajeros atrapados y operaciones al límite. La densa niebla volvió a poner en evidencia este martes las históricas carencias operativas del aeropuerto coruñés de Alvedro justo cuando afronta sus últimas horas como principal centro aéreo de Galicia por el cierre temporal de Lavacolla.
La niebla paraliza Alvedro y obliga a desviar tres vuelos
La jornada de este martes arrancó con importantes incidencias en el aeropuerto de Alvedro, en A Coruña, después de que una intensa niebla redujese drásticamente la visibilidad en pista y obligase a desviar o cancelar varias operaciones aéreas durante las primeras horas de la mañana.
Los principales afectados fueron dos vuelos procedentes de Madrid —operados por Air Europa e Iberia— y una conexión de Vueling llegada desde Barcelona. Ninguna de las aeronaves pudo aterrizar con normalidad debido a las complicadas condiciones meteorológicas.
El episodio se produce además en un momento especialmente delicado para la infraestructura coruñesa, que encara sus últimas horas absorbiendo buena parte del tráfico aéreo gallego por el cierre temporal de la terminal compostelana de Lavacolla.
Vuelos obligados a regresar a Madrid tras intentos fallidos de aterrizaje
El primer incidente se produjo poco antes de las 7.00 horas, cuando un avión de Air Europa comenzó a realizar maniobras de espera sobre las comarcas de A Coruña y Ferrol a la espera de una mejora de la visibilidad.
Según la información disponible, el aparato llegó incluso a iniciar una aproximación a pista. Sin embargo, la escasa visibilidad impidió garantizar las condiciones mínimas de seguridad exigidas para completar la operación. Finalmente, el comandante tomó la decisión de abortar el aterrizaje y regresar al aeropuerto de Madrid-Barajas, donde el avión terminó aterrizando alrededor de las 8.50 horas.
Pocos minutos después se repitió prácticamente el mismo escenario con un vuelo de Iberia, también procedente de la capital española. La aeronave permaneció realizando esperas aéreas antes de ejecutar un intento frustrado de toma. Ante la persistencia de la niebla, el aparato también tuvo que regresar a Madrid.
El vuelo de Barcelona termina en Oviedo y los pasajeros continúan en autobús
La tercera incidencia importante afectó al vuelo de Vueling procedente de Barcelona, cuyo aterrizaje estaba previsto para las 8.50 horas.
En este caso, el piloto optó directamente por desviarse al aeropuerto de Oviedo, donde el avión tomó tierra sobre las 9.15 horas. Los pasajeros tuvieron que completar posteriormente el trayecto por carretera hasta A Coruña mediante un servicio alternativo de autobuses.
La situación volvió a generar malestar entre numerosos viajeros habituales de Alvedro, una terminal históricamente condicionada por las dificultades meteorológicas y especialmente vulnerable ante episodios de niebla intensa.
Alvedro afrontaba sus últimos días como “gran aeropuerto” gallego
Las incidencias llegan además en el momento más sensible para la infraestructura coruñesa. Durante las últimas cinco semanas, Alvedro ha asumido una carga operativa extraordinaria debido al cierre temporal del aeropuerto compostelano de Lavacolla, sometido a obras de asfaltado y mejora de pistas.
El dispositivo especial obligó al aeródromo coruñés a incrementar aproximadamente un 70 % sus frecuencias diarias, convirtiéndose de facto en el principal nodo aéreo gallego durante más de un mes.
Aunque desde los organismos aeroportuarios se destaca que el balance global del operativo ha sido “positivo”, los incidentes de este martes reabren el debate sobre las limitaciones estructurales de Alvedro y su dependencia de las condiciones climatológicas.
Un problema histórico que Galicia sigue sin resolver
La niebla no es un fenómeno nuevo en Alvedro. Cada invierno y en numerosos episodios de humedad atlántica, la terminal coruñesa registra dificultades operativas que terminan afectando a pasajeros, aerolíneas y conexiones estratégicas.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión incómoda para las administraciones: ¿está realmente preparada la red aeroportuaria gallega para absorber grandes volúmenes de tráfico sin sufrir colapsos ante fenómenos meteorológicos relativamente habituales?
Mientras tanto, cientos de pasajeros han vuelto a sufrir retrasos, incertidumbre y cambios de última hora en una comunidad donde las conexiones aéreas siguen siendo clave para la movilidad empresarial, turística y económica.
La gestión aeroportuaria vuelve al centro de la polémica
El cierre temporal de Lavacolla pretendía demostrar la capacidad logística de Alvedro para asumir un papel protagonista dentro del mapa aéreo gallego. Sin embargo, los incidentes de este martes evidencian que el sistema continúa dependiendo en exceso de factores meteorológicos previsibles.
A pesar de los avances tecnológicos y las inversiones anunciadas durante años, la realidad vuelve a mostrar una infraestructura vulnerable ante episodios que en otros grandes aeropuertos europeos apenas alteran la operativa.
La pregunta que muchos viajeros gallegos vuelven a hacerse es inevitable: ¿seguirá Galicia atrapada en una red aeroportuaria fragmentada y limitada mientras otras regiones consolidan infraestructuras mucho más competitivas?
