Lo que prometía ser uno de los grandes eventos musicales del año en A Coruña se ha convertido en un nuevo foco de polémica política y gestión municipal. La decisión del Ayuntamiento de descartar el estadio de Riazor ha encendido las críticas y reabre el debate sobre la planificación institucional.
El Ayuntamiento confirma el veto a Riazor
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha confirmado oficialmente que el esperado concierto de El Último de la Fila, previsto para el 13 de junio, no podrá celebrarse en el estadio de Riazor. El motivo principal: la incompatibilidad con el calendario del Real Club Deportivo, especialmente ante la posibilidad de disputar un playoff de ascenso.
Según la regidora, el consistorio ya ha trasladado al promotor la imposibilidad logística:
“No existe la posibilidad, con los tiempos que manejamos, de hacer ese concierto en el estadio de Riazor”.
El argumento central del gobierno local se basa en una premisa clara: la prioridad absoluta es el fútbol profesional, un pilar económico y social en la ciudad. Sin embargo, esta justificación no ha logrado acallar las críticas sobre la gestión previa del evento.
Una polémica previsible que estalla ahora
Desde el entorno político y social, la pregunta es inevitable: ¿cómo se anunció un concierto de esta magnitud sin garantías reales sobre el recinto?
La propia alcaldesa reconoció que el promotor asumía el riesgo desde el inicio, ya que el uso del estadio dependía de los resultados deportivos. Una afirmación que, lejos de tranquilizar, refuerza la percepción de improvisación institucional.
“No somos futurólogos”, defendió Rey, alegando la imposibilidad de prever un playoff con meses de antelación. No obstante, esta explicación choca con la realidad de una ciudad que ya ha vendido más de 30 000 entradas, dejando a miles de asistentes en la incertidumbre.
Alternativas sobre la mesa: contrarreloj y presión logística
El Ayuntamiento asegura que ya trabaja en soluciones alternativas para evitar la cancelación del evento. Entre las opciones que se barajan destacan:
- Coliseum de A Coruña, con capacidad limitada frente a la demanda actual
- Muelles de Batería y Trasatlánticos, espacios abiertos con retos logísticos significativos
La prioridad ahora es garantizar que Manolo García y Quimi Portet puedan actuar en la ciudad sin comprometer la seguridad ni la organización. Sin embargo, el margen de maniobra es cada vez más reducido.
La propia alcaldesa ha insistido en la necesidad de “no esperar al último minuto”, una frase que muchos interpretan como una admisión implícita de que el problema ya va tarde.
El PP carga contra el gobierno local: “Nuevo ridículo”
La oposición no ha tardado en reaccionar. Desde el grupo municipal del PP denuncian que esta situación era perfectamente previsible y acusan al Ejecutivo local de anteponer intereses políticos.
Los populares han sido contundentes:
“Tras el ridículo de renunciar a la sede del Mundial, llega un nuevo ridículo internacional que muestra improvisación y desgobierno”.
Además, sostienen que el anuncio inicial del concierto respondió más a una estrategia de confrontación con el Deportivo que a una planificación realista.
Más allá del concierto: gestión, imagen y credibilidad
Este episodio trasciende lo musical. Lo ocurrido con el concierto de El Último de la Fila pone sobre la mesa un problema estructural:
la falta de coordinación entre eventos culturales y la planificación deportiva en A Coruña.
En juego no solo está un concierto, sino la imagen de la ciudad, la confianza de los promotores y la credibilidad institucional.
Con miles de entradas vendidas y un público expectante, la pregunta sigue abierta:
¿será capaz el Ayuntamiento de reconducir la situación o estamos ante otro caso de gestión fallida que terminará pasando factura política?
