Crítica de ‘Peaky Blinders: El hombre inmortal’ (Netflix)
La película ‘Peaky Blinders: El hombre inmortal’, protagonizada por Cillian Murphy, se presenta como una continuación de la exitosa serie de Netflix. En esta obra, se busca cumplir una doble promesa: cerrar la historia creada por Steven Knight y, al mismo tiempo, expandir el universo narrativo de la serie.
Con una duración de aproximadamente dos horas, la película logra ofrecer una experiencia visual interesante, manteniendo elementos característicos como la oscuridad y el ambiente anacrónico que definieron a la serie. La trama se centra en el exilio y regreso de Tommy Shelby, quien es retratado como una figura casi antiheroica en su enfrentamiento con los nazis, otorgando un contexto histórico que acompaña sus andanzas.
El director Tom Harper utiliza paisajes industriales de Liverpool como telones de fondo, sumando secuencias atractivas y espectaculares que enriquecen la narrativa. Sin embargo, algunos críticos han señalado que la película carece de la profundidad y el lirismo que se esperaba, optando por una dirección más sencilla y menos introspectiva.
A pesar de que el filme aborda conflictos personales como el reencuentro de Shelby con su hijo, se percibe una falta de exploración de sus dilemas internos, relegando el desarrollo psicológico a un segundo plano en favor de un enfoque más visual y patriótico. La propuesta de Harper, aunque entretenida, ha sido considerada como una interpretación que no logra capturar completamente el espíritu complejo de la serie original.
En términos generales, ‘Peaky Blinders: El hombre inmortal’ se define como un cierre aceptable para los seguidores de la serie, pero como obra cinematográfica, puede resultar inferior a lo esperado, con elementos que parecen más apropiados para un episodio extenso que para una película definitiva.
