El Concello de Culleredo finaliza la mejora de Vinxeira Grande con 220 220 € públicos, priorizando el tráfico peatonal, nuevas infraestructuras y una reforma integral de viales rurales.
Lo que está ocurriendo en los núcleos rurales de Galicia refleja una tendencia cada vez más clara: el uso intensivo de fondos públicos para transformar infraestructuras locales bajo criterios de “pacificación del tráfico”. En Culleredo, la última actuación en Vinxeira Grande no ha estado exenta de debate.
Culleredo culmina una obra financiada con fondos provinciales
El gobierno local de Culleredo ha completado la renovación del núcleo de Vinxeira Grande, ubicado en la parroquia de Celas, tras una inversión total de 220 220 euros, financiada por la Diputación de A Coruña.
La intervención se enmarca dentro de un plan más amplio de mejora de la red viaria rural, una estrategia que el ejecutivo municipal viene impulsando con el objetivo de modernizar accesos y reforzar la seguridad en zonas con tráfico local.
En esta actuación se han rehabilitado cuatro viales de acceso, que presentaban un notable deterioro acumulado por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento estructural previo.
Ampliación de viales y prioridad al peatón
Uno de los ejes principales del proyecto ha sido la carretera que conecta con Castelo desde el Rego dos Pregos, un tramo de 454 metros.
Ante la ausencia de aceras, el Concello ha optado por una solución que no pasa por construir nuevas zonas peatonales separadas, sino por ampliar la plataforma de las propias carreteras, permitiendo así una convivencia compartida entre vehículos y peatones.
Esta decisión responde a un enfoque práctico, aunque también pone sobre la mesa el debate sobre si estas actuaciones son suficientes en términos de seguridad vial real o si, por el contrario, se debería apostar por infraestructuras peatonales más claramente delimitadas.
Pavimento de hormigón en el núcleo central
Una de las medidas más destacadas se ha aplicado en el corazón de Vinxeira Grande, especialmente en el entorno de la fuente y el lavadero tradicional.
En esta zona, el asfalto ha sido sustituido por pavimento de hormigón, una elección que cumple una doble función:
- Reducir la velocidad de los vehículos mediante un cambio visual del firme
- Reforzar el carácter peatonal del espacio
- Mejorar la estética del entorno urbano-rural
Este tipo de soluciones se está extendiendo en distintos municipios como fórmula para “calmar el tráfico”, aunque algunos expertos advierten de que su eficacia depende en gran medida de la señalización y del comportamiento de los conductores.
Renovación integral del firme, drenaje y alumbrado
Más allá del núcleo central, el proyecto ha incluido una renovación completa del firme en los tramos deteriorados, con reconstrucción de zonas dañadas.
Además, se han incorporado mejoras clave en infraestructura básica:
- Optimización de la red de recogida de aguas pluviales, para evitar acumulaciones y balsas
- Sustitución de luminarias antiguas por tecnología LED, más eficiente energéticamente
- Renovación completa de la señalización vertical y horizontal
Estas actuaciones buscan no solo mejorar la imagen del entorno, sino también prolongar la vida útil de las vías y reducir costes de mantenimiento a medio plazo.
Compromiso municipal y nuevos contratos de mantenimiento
El alcalde de José Ramón Rioboo ha defendido la política de inversión en infraestructuras rurales como una prioridad del mandato, destacando la necesidad de mantener en buen estado la red viaria municipal.
Según ha avanzado, el área de Contratación trabaja en la licitación de un nuevo contrato de mantenimiento de carreteras, con el objetivo de disponer de una respuesta rápida y continua durante todo el año ante baches, desperfectos o incidencias.
Este modelo pretende evitar que las reparaciones dependan exclusivamente de grandes obras puntuales, apostando por un sistema más ágil y constante de conservación.
Un modelo de gestión bajo la lupa
Aunque desde el Concello se presentan estas actuaciones como parte de una estrategia de modernización rural, lo cierto es que el uso de fondos públicos —en este caso, procedentes de la administración provincial— vuelve a poner el foco en la eficiencia del gasto público y la priorización de inversiones locales.
En un contexto donde muchas infraestructuras básicas siguen necesitando mejoras, este tipo de proyectos generan debate sobre si los recursos se están destinando de forma equilibrada o responden más a criterios políticos que a necesidades urgentes.

