Las personas adultas deberían realizar entre 560 y 610 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa para reducir significativamente el riesgo de sufrir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Estas conclusiones provienen de un estudio observacional publicado en la revista médica British Journal of Sports Medicine.

Este requerimiento de ejercicio es de tres a cuatro veces más que la recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud, que sugiere al menos 150 minutos de actividad física semanal, como caminar a paso ligero, correr o montar en bicicleta.

El estudio indica que los individuos con menor condición física deberán esforzarse más que aquellos en mejor forma para obtener beneficios similares para la salud del corazón. Los investigadores destacan la necesidad de ajustar las pautas actuales a las condiciones particulares de cada persona, en lugar de aplicar una recomendación estándar.

Se midió la aptitud cardiorrespiratoria de los participantes mediante el VO2 máximo, que indica la eficiencia del cuerpo en el consumo de oxígeno durante el ejercicio. Los datos analizados correspondieron a 17 088 personas del Biobanco del Reino Unido, con una edad promedio de 57 años, la mayoría mujeres. Se monitorizó a los participantes durante siete días consecutivos para evaluar sus niveles de actividad y sedentarismo.

La investigación también tuvo en cuenta factores como el hábito de fumar, el consumo de alcohol, el índice de masa corporal y la presión arterial. Durante un seguimiento promedio de 7,8 años, se registraron 1 233 eventos adversos cardiovasculares. Aquellos que cumplieron con la recomendación básica de 150 minutos experimentaron una reducción del 8% al 9% en su riesgo de enfrentar problemas graves, pero para una protección efectiva, que se define como una reducción de más del 30%, se requerían 560 a 610 minutos de ejercicio semanal. Solo un 12% de los participantes lograron alcanzar este tiempo de actividad.

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