Una familia de A Coruña denuncia la falta de apoyos reales para su hijo con TDAH, altas capacidades y posibles trastornos del espectro autista, mientras la burocracia y los costes recaen sobre los padres.
La doble diversidad que desafía al sistema educativo
Gisela Loyola y Miguel Martínez, padres de Alén, un niño de 9 años con TDAH, altas capacidades, hiperreactividad sensorial y riesgo de dislexia y autismo, relatan cómo cada jornada escolar se convierte en una auténtica maratón emocional y física. “Su cerebro trabaja a una intensidad elevada y acaba el día fundido”, explica Gisela. La familia, con custodia compartida, enfrenta no solo los desafíos educativos sino también una logística diaria compleja entre colegio y terapias.
Un coste que asfixia a las familias
Actualmente, Alén recibe terapia ocupacional, logopedia y apoyo psicológico, un gasto que supera los 300 euros al mes antes de cualquier ayuda pública. Solo tras el reconocimiento de un 37 % de discapacidad por TDAH comenzaron a recibir algún apoyo. Para Miguel, padre del niño, la situación evidencia la falta de recursos estructurales: “Hasta que no aprendes sobre la marcha, actúas desde la ignorancia. Yo sentí culpa y frustración durante años”.
Un sistema educativo poco preparado
Los padres critican la formación deficiente de los docentes y un modelo adultocentrista basado en normas rígidas que ignora la realidad de los niños con diversidad. “La sociedad pone trabas y falta empatía; el sistema educativo todavía no entiende a un niño con doble diversidad”, denuncia Miguel. A pesar de algunos avances en inclusión, para ellos el cambio es superficial y burocrático.
De la ley a la realidad: jornadas de inclusión
Gisela y Miguel participarán este sábado en la jornada de educación inclusiva organizada por O Son da Palabra en la Fundación María José Jove, con colaboración de la Fundación la Caixa. La iniciativa busca llevar las leyes de inclusión a la práctica diaria en las aulas, a través de talleres y mesas redondas con especialistas, destacando las barreras reales que enfrentan los niños y sus familias.
Reflexión crítica
El caso de Alén evidencia que, pese a la retórica sobre inclusión, el sistema educativo español aún deja a los padres solos ante la burocracia y los costes. La falta de formación docente y recursos adaptados convierte la escolarización en un desafío diario para las familias que buscan igualdad de oportunidades para sus hijos.

