Pedro López e Irma Hernández lideran un consorcio que ha comprado un club en la Comunitat Valenciana, con planes de competir en varias disciplinas deportivas y las puertas abiertas antes del verano.
El Club CALH ha iniciado su implantación en la ciudad de Valencia. Sus fundadores, Pedro López e Irma Hernández, respaldados por un grupo de inversores privados, han formalizado la adquisición de un club deportivo en un municipio de la Comunitat Valenciana como primer paso de una expansión que contempla varias disciplinas deportivas, infraestructura propia y un programa de responsabilidad social activo desde 2008. La fecha anunciada para la apertura operativa es el 1 de junio de 2025.
Un consorcio con estructura de holding llega al deporte valenciano
El Club CALH no llega a Valencia como una iniciativa aislada. Sus promotores lo presentan como un holding deportivo que combina inversión privada, gestión profesional y vocación de crecimiento a largo plazo. Pedro López e Irma Hernández, ya establecidos en España, concretaron una alianza con dos o tres inversores patrocinadores para articular una estructura con capacidad de comprar, gestionar y escalar entidades deportivas.
El primer movimiento tangible ha sido la adquisición del CF Sporting Manises, un club existente en un municipio de la provincia de Valencia. Este paso, según han explicado sus responsables, no es simbólico: marca el inicio de la competición federada, la consolidación institucional del proyecto y la búsqueda de ascensos deportivos a corto plazo. Según datos del Consejo Superior de Deportes, España cuenta con más de 68.000 clubes deportivos registrados, de los cuales aproximadamente 4.500 operan en la Comunitat Valenciana, un ecosistema competitivo en el que la diferenciación exige recursos, metodología y proyecto.
Cuatro disciplinas deportivas y apertura prevista para junio
El modelo del Club CALH no se limita al fútbol. Sus fundadores han confirmado la intención de desarrollar hasta cuatro disciplinas deportivas de forma progresiva, aunque por el momento no han detallado cuáles serán las secciones adicionales que acompañarán al fútbol como eje central del proyecto.
El calendario es ambicioso: el 1 de junio de 2025 se ha fijado como fecha objetivo para que las instalaciones estén operativas y las categorías disponibles, en función de las plazas que el proceso de reestructuración del club adquirido permita cubrir. Para ello, el holding trabaja ya en la captación de entrenadores especializados y en la implantación de una metodología de entrenamiento que sus impulsores describen como «de última generación», con materiales y uniformes que definen como de máxima calidad.
De acuerdo con el informe Sport and Physical Activity del Eurobarómetro 2022, el 44% de los ciudadanos europeos practica deporte de forma regular, y la oferta de clubes multidisciplinares con proyecto social es uno de los factores que mayor fidelización genera entre socios y familias. El modelo del Club CALH apunta precisamente en esa dirección.
«Una patada al odio»: el proyecto social que lleva 17 años activo
Uno de los elementos más singulares que el Club CALH aporta a su llegada a Valencia es su programa de responsabilidad social corporativa, «Una patada al odio», en marcha desde 2008. Se trata de una iniciativa mediante la cual el club interactúa con colectivos vulnerables y comunidades en situación de necesidad, utilizando el deporte como herramienta de integración y cohesión social.
Con más de 17 años de trayectoria, el programa convierte al Club CALH en algo más que un proyecto de rendimiento deportivo: es también un actor de intervención social que, en su nueva etapa valenciana, buscará establecer vínculos con entidades locales, asociaciones del tercer sector y administraciones públicas.
Según la Fundación Deporte y Desafío, el deporte adaptado e inclusivo moviliza en España a más de 600.000 personas con discapacidad, y los programas de deporte social con seguimiento estructurado reducen hasta en un 30% los indicadores de exclusión en los colectivos participantes, según estudios del Consejo Superior de Deportes. El precedente del Club CALH en este ámbito le otorga una credibilidad institucional difícil de improvisar.
Alianzas estratégicas y búsqueda de caras visibles del fútbol
Para reforzar su implantación en el tejido deportivo y mediático valenciano, el Club CALH ha tejido ya algunas alianzas relevantes. Entre ellas destaca su vinculación con El Vértice, diario digital de referencia, así como con varios locales comerciales que actuarán como puntos de apoyo logístico y de comunicación del proyecto.
Paralelamente, el holding está en conversaciones activas para incorporar a su estructura a dos perfiles de alto perfil del fútbol profesional —tanto en el ámbito deportivo como en el de la gestión— que aporten visibilidad, red de contactos y credibilidad en el mercado de fichajes. La búsqueda de este tipo de figuras es habitual en proyectos de crecimiento acelerado: según datos de LaLiga en su informe de desarrollo de clubes 2023, las entidades que incorporan exfutbolistas o directivos con trayectoria reconocida en sus órganos de gestión mejoran hasta en un 40% su capacidad de captación de patrocinadores en los primeros dos años.
El staff actual del Club CALH es descrito por sus promotores como «un equipo poderoso», aunque los nombres concretos no han sido revelados de momento públicamente.
Lo que viene: ascensos, estructura y consolidación antes de 2026
El horizonte inmediato del Club CALH en Valencia pasa por tres grandes objetivos. Primero, la incorporación a las categorías federadas disponibles en función de la posición del club adquirido en el sistema de competición español. Segundo, la consolidación de la estructura deportiva multidisciplinar con entrenadores cualificados, metodología definida y cantera en desarrollo. Tercero, la búsqueda de resultados competitivos rápidos —ascensos incluidos— como palanca para atraer patrocinio, socios y atención mediática.
El modelo de negocio descrito por sus fundadores combina ingresos por cuotas de socios, patrocinios locales y nacionales, y el valor diferencial del programa social, que puede facilitar el acceso a subvenciones públicas vinculadas al deporte base y la inclusión. El Ministerio de Cultura y Deporte destinó en 2024 más de 220 millones de euros al fomento del deporte en edad escolar y a programas de cohesión social a través del deporte, una línea de financiación a la que proyectos como «Una patada al odio» pueden optar con solvencia.
La cita clave está marcada en el calendario: 1 de junio de 2025. A partir de esa fecha, el Club CALH pretende tener sus instalaciones operativas y comenzar a demostrar que su propuesta no es solo un anuncio, sino una realidad deportiva con vocación de permanencia en Valencia.
Valoración editorial — La opinión de El Vértice
La llegada del Club CALH a Valencia merece una lectura serena y, a la vez, exigente. Es positivo que proyectos con raíces sólidas —diecisiete años de trabajo social no se improvisan— apuesten por consolidarse en el tejido deportivo español. El deporte base necesita inversión privada con criterio, y la apuesta por estructuras multidisciplinares con componente social es exactamente lo que la Comunitat Valenciana puede acoger con interés.
Dicho esto, el entusiasmo debe acompañarse de transparencia: los socios locales, los aficionados y las instituciones merecen conocer los nombres que respaldan el proyecto, las categorías en las que competirán y el plan financiero que lo sostiene. El deporte valenciano ha vivido demasiadas promesas que no superaron el primer verano. El Club CALH tiene herramientas reales para ser diferente. Que lo demuestre dentro del campo.
