El Congreso de Perú destituye a José Jerí este martes tras aprobar una moción de censura contra el presidente interino, apenas cuatro meses después de que asumiera el cargo y a solo dos meses de las elecciones generales previstas para abril. La decisión agrava la inestabilidad política que atraviesa el país andino desde hace casi una década y marca el octavo cambio de mandatario en ese periodo.
La moción fue aprobada con 75 votos a favor y 24 en contra en el pleno del Congreso de la República. “La mesa directiva declara la vacancia del cargo de presidente del Congreso de la República y en consecuencia se encuentra vacante el cargo de Presidente de la República”, anunció el titular encargado del Parlamento, Fernando Rospigliosi.
Una caída fulminante en pleno calendario electoral
Que el Congreso de Perú destituye a José Jerí en este momento resulta especialmente significativo: el país se encuentra a tan solo dos meses de las elecciones generales y en un clima de fuerte fragmentación política.
Jerí, de 39 años, asumió la Presidencia en octubre tras la destitución de Dina Boluarte. A su vez, Boluarte había llegado al poder tras la caída y detención en 2022 de Pedro Castillo, en uno de los episodios más convulsos de la política reciente del país.
Con esta decisión, el Congreso de Perú destituye a José Jerí y abre un nuevo proceso para designar al próximo presidente interino, quien deberá completar el mandato hasta el 28 de julio, fecha en la que asumirá el nuevo jefe de Estado surgido de las urnas.
Las acusaciones que precipitaron la moción
El detonante de la crisis fue el escándalo por presuntas reuniones no oficiales de Jerí con empresarios chinos. Una de esas reuniones, según diversas denuncias, habría tenido lugar con el mandatario encapuchado, lo que provocó la apertura de una investigación fiscal por posible patrocinio ilegal y tráfico de influencias agravado.
La polémica, conocida mediáticamente como el caso “chifagate”, erosionó rápidamente su legitimidad política. Aunque Jerí negó irregularidades, la presión parlamentaria fue en aumento.
El domingo previo a la votación, el presidente interino anunció que no acudiría a la sesión en la que se debatía su censura. Argumentó que el procedimiento no le otorgaba derecho a la defensa, a diferencia de una moción de vacancia. Pese a ello, el Congreso de Perú destituye a José Jerí con una mayoría contundente que evidenció la pérdida de apoyos en el hemiciclo.
Nuevo proceso para elegir presidente interino
Tras la votación, los portavoces de las bancadas iniciaron reuniones para definir una lista de candidatos a la Presidencia del Congreso. De esa elección legislativa saldrá automáticamente el próximo presidente interino de la República.
Rospigliosi anunció que el plazo para presentar candidaturas concluirá a las 6 p.m. y que la votación se realizará en la sesión del miércoles a la misma hora.
El hecho de que el Congreso de Perú destituye a José Jerí en un contexto en el que muchos legisladores son candidatos en las elecciones de abril complica aún más el panorama. La lista de posibles aspirantes para ocupar la Presidencia interina se reduce considerablemente, ya que varios parlamentarios están enfocados en sus propias campañas.
Una década de inestabilidad
La destitución de Jerí es el octavo relevo presidencial en menos de diez años. El último mandatario que completó su mandato fue Ollanta Humala.
Desde entonces, la sucesión ha sido constante: Pedro Pablo Kuczynski renunció en 2018; Martín Vizcarra fue destituido en 2020; Manuel Merino duró apenas cinco días en el cargo; y Francisco Sagasti completó el periodo antes de la llegada de Castillo, Boluarte y ahora Jerí.
En este contexto, que el Congreso de Perú destituye a José Jerí no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo de una crisis estructural que combina fragmentación partidaria, investigaciones judiciales y desconfianza ciudadana.
¿Qué viene ahora?
Con el proceso electoral a la vuelta de la esquina, el país enfrenta semanas decisivas. El próximo presidente interino deberá garantizar la estabilidad institucional y la organización de los comicios sin que se agrave la polarización política.
La comunidad internacional observa con atención la evolución de los acontecimientos. La reiterada inestabilidad ha afectado la confianza económica y la percepción exterior de Perú.
Mientras tanto, el dato es contundente: el Congreso de Perú destituye a José Jerí y deja al país nuevamente en manos de un liderazgo provisional. El reto inmediato será evitar que esta nueva transición profundice la crisis y asegurar que las elecciones de abril se desarrollen con normalidad y legitimidad democrática.
La decisión parlamentaria marca un punto de inflexión en la recta final hacia las urnas y refuerza la imagen de un sistema político atrapado en un ciclo de reemplazos presidenciales que parece no tener fin.

