De las medallas al despacho de psicología
Enhamed, el nadador ciego que ha hecho historia en España con sus medallas paralímpicas y mundiales, ha encontrado un segundo gran escenario en su vida: la psicología. Tras retirarse de la competición, ha convertido su experiencia como deportista de élite en una herramienta profesional para ayudar a otros. Desde su consulta en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que lo vio nacer y que lo ha impulsado en su carrera, combina su formación académica con su vivencia personal, ofreciendo orientación y acompañamiento a personas con diferentes desafíos.
Durante su trayectoria deportiva, Enhamed pasaba horas en la piscina sumergido en sus pensamientos, desarrollando una capacidad de concentración y resiliencia que hoy aplica en su labor como psicólogo. Además, es un ávido lector: aproximadamente 160 libros al año, lo que evidencia su espíritu autodidacta y su constante inquietud por aprender.
Oportunidades únicas y orgullo local
Enhamed reconoce que su camino no habría sido posible sin ciertas oportunidades que otros deportistas con discapacidad en España no han tenido. Fue uno de los primeros paralímpicos en contar con patrocinios privados, lo que le permitió acceder a recursos y materiales de entrenamiento que muchos no pudieron conseguir. Gracias a ello, pudo competir a nivel internacional y cosechar cuatro oros, dos platas y tres bronces en Juegos Paralímpicos.
El nadador siente un fuerte orgullo de pertenencia hacia Las Palmas de Gran Canaria: “El hecho de que nuestra ciudad sea reconocida fuera por lo que uno hace es muy especial”, afirma. Destaca además el potencial de los jóvenes locales, muchos de los cuales encuentran en el deporte y la educación oportunidades de superación y éxito.
Romper barreras con humor y constancia
Desde su infancia, Enhamed enfrentó limitaciones físicas y sociales. Durante el instituto sufrió burlas y restricciones físicas, algo que contrastaba con su educación previa en un colegio de ciegos. Sin embargo, aprendió a gestionar los obstáculos con humor, entendiendo que las interacciones sociales pueden naturalizarse incluso sin contacto visual. “El humor es el puente que nos permite normalizar nuestras interacciones”, asegura.
En su labor como psicólogo, utiliza estas habilidades para atender a sus clientes. Su ceguera le permite enfocar la atención en el lenguaje vocal, los silencios y los ritmos de conversación, elementos esenciales para un acompañamiento efectivo.
Proyectos e impacto social
Además de la consulta, Enhamed coordina proyectos sociales y formaciones profesionales. Entre ellos destaca un programa con centros de menores extranjeros y la Fundación UD Las Palmas, diseñado para integrar a jóvenes migrantes a través del deporte. También trabaja como psicólogo sanitario, abordando problemas de ansiedad, enfermedades terminales y gestión emocional, siempre enfatizando la importancia de equilibrar trabajo, atención y vida personal.
Enhamed sigue demostrando que las barreras se superan con constancia, ingenio y formación, y que la discapacidad no limita la capacidad de generar impacto y ejemplo. Próximamente celebrará su “30 aniversario de ciego”, recordando que la resiliencia y la pasión pueden convertir cualquier obstáculo en oportunidad.

