La DGT reconoce por escrito que su director general utiliza de forma habitual el vehículo oficial para moverse por la capital, pese a haber defendido públicamente restringir el coche privado en el centro urbano. La polémica estalla en pleno debate sobre movilidad y libertad de circulación.
La DGT admite el uso habitual del coche oficial
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha reconocido oficialmente que su máximo responsable, Pere Navarro, se desplaza de forma habitual por Madrid en vehículo oficial.
La admisión figura en una resolución fechada el 6 de febrero de 2026, firmada por la secretaria general del organismo, María Lidón Lozano Pérez, en respuesta a una solicitud amparada en la Ley 19/2013 de Transparencia.
El documento es claro:
“El Director General de Tráfico utiliza, de manera habitual, para los desplazamientos por motivo de su cargo, vehículo oficial, no existiendo un registro de desplazamientos en vehículo oficial”.
Es decir, no hay registro detallado de cuántas veces, ni fechas, ni recorridos concretos.
El desplazamiento del 14 de enero que agrava la polémica
La controversia se intensifica por un dato concreto. El 14 de enero de 2026, día en que Navarro defendió públicamente limitar el acceso de vehículos privados al centro de las ciudades, acudió al evento celebrado en el Hotel Eurostars Madrid Tower en coche oficial.
El trayecto se realizó desde la sede central de la DGT, ubicada en C/ Josefa Valcárcel, 44, hasta el Paseo de la Castellana 259 B.
Ese mismo día, durante la clausura de la jornada “Innovación Urbana. Movilidad Sostenible y Smart Cities”, el director de Tráfico afirmó:
- “Al centro de la ciudad vas a ir con transporte público”.
- “El futuro del tráfico será compartido o no será”.
- No es sostenible mover “1 500 kg para transportar a una sola persona”.
Sus declaraciones fueron interpretadas como una apuesta clara por restringir el uso del coche privado en el centro de Madrid y otras grandes ciudades.
Un discurso restrictivo frente a una práctica cómoda
La revelación alimenta las críticas por lo que muchos consideran una incoherencia evidente: mientras la DGT impulsa campañas que promueven abandonar el coche particular, su director recurre al automóvil oficial para desplazarse dentro de la capital.
Navarro, ingeniero industrial y al frente de la DGT desde 29 de junio de 2018 —cargo que ya ocupó entre 2004 y 2012—, ha sido históricamente un firme defensor de medidas restrictivas hacia los conductores, como el permiso por puntos.
Sin embargo, su visión actual de la movilidad urbana —basada en priorizar transporte público, taxi, Uber o Cabify frente al coche particular— ha generado un debate creciente sobre libertad de circulación, fiscalidad verde y presión normativa.
¿Conduce Pere Navarro?
En septiembre de 2025, en una entrevista en RNE, el propio Navarro aclaró que sí posee carnet de conducir y que incluso es aficionado a las motocicletas, aunque sufrió un accidente en 2009 por hielo en la calzada.
No obstante, reconoció que evita ponerse al volante con frecuencia por tres motivos:
- Experiencias juveniles donde no se valoraban suficientemente los riesgos.
- El impacto emocional de los accidentes presenciados durante su etapa en la DGT.
- El temor a que cualquier infracción captada por una cámara genere polémica en “un país cruel”.
Por ello, pese a tener permiso, no conduce de manera habitual.
Debate abierto: ¿ejemplo público o doble rasero?
El caso llega en un momento en que la movilidad urbana está en el centro del debate político. Las restricciones al coche privado, las zonas de bajas emisiones y la fiscalidad ambiental generan tensiones entre administraciones y ciudadanos.
La pregunta que queda sobre la mesa es inevitable:
¿Puede quien promueve limitar el coche particular justificar el uso habitual de un vehículo oficial para moverse por la misma ciudad?
La credibilidad de las políticas públicas no solo depende de los discursos, sino también del ejemplo.

