El Gobierno lanza una estrategia nacional para impulsar tecnologías profundas, desde la computación cuántica hasta la biotecnología, con riesgos elevados y resultados inciertos, buscando que España deje de ser un mero consumidor de innovación extranjera.
Inversión récord en tecnologías de alto riesgo
El concepto de “deep tech” o tecnologías profundas se refiere a innovaciones que requieren altísima inversión y largos ciclos de desarrollo, con resultados impredecibles, pero con potencial para transformar mercados enteros y generar soluciones estratégicas de relevancia global.
El Ministerio de Ciencia español asegura que estas tecnologías, al igual que los planes de Cristóbal Colón hace más de 500 años, implican riesgo y apuesta por lo desconocido, pero podrían situar a España como protagonista en la economía del futuro. El Gobierno ha destinado más de 2 000 millones de euros para esta estrategia nacional, con la intención de atraer talento, capital y consolidar la soberanía tecnológica.
Sectores estratégicos para España
Dentro de las tecnologías profundas se incluyen:
- Computación cuántica: proyectos como el IBM–Euskadi Quantum Computing Center en el campus de Ikerbasque ya son realidad.
- Inteligencia artificial avanzada: sistemas con capacidades cercanas a la cognición humana.
- Biotecnología y salud: terapias genéticas, nanotecnología y nuevos compuestos terapéuticos.
- Energía y materiales: fusión nuclear, almacenamiento de energía y nuevos materiales.
- Espacio y aplicaciones satelitales: innovación estratégica para seguridad y comunicaciones.
Estas ramas son capital intensivas, con ciclos de desarrollo de 5 a 10 años, y con un riesgo científico elevado: muchas investigaciones pueden no llegar a concretarse.
España no quiere depender de otros
El objetivo declarado del Gobierno es convertir a España en propietaria de patentes y tecnologías clave, evitando que el país sea solo un consumidor de innovación europea o estadounidense. La transformación del IBM–Euskadi Quantum Computing Center, de proyecto a realidad en tres años, es un ejemplo claro de esta apuesta por la soberanía tecnológica.
Expertos como Raquel Jorge, del Real Instituto Elcano, advierten que el concepto sigue siendo ambiguo a nivel internacional, pero la inversión estatal masiva y el respaldo a largo plazo son pasos necesarios para que España compita en la vanguardia tecnológica sin depender de otros países.La gran pregunta es si estas inversiones estratégicas lograrán situar a España en el mapa de la innovación global, o si terminarán siendo gastos públicos de alto riesgo sin retorno claro.

