Las importaciones de gas argelino por Medgaz aumentaron cerca de un 10% en un año, mientras España mantiene importantes exportaciones hacia Marruecos. El movimiento reabre el debate sobre la estrategia energética del Gobierno en plena tensión con Rabat.
España ha incrementado sus importaciones de gas natural procedente de Argelia al mismo tiempo que mantiene un importante flujo de gas hacia Marruecos, una combinación especialmente sensible en un momento de precios energéticos elevados y de creciente tensión política y migratoria en la frontera sur.
Según los datos de Enagás citados en la información, las entradas mensuales por el gasoducto Medgaz, que conecta directamente Argelia con Almería, pasaron de 9 330 GWh en julio de 2025 a 10 228 GWh en julio de 2026.
Son 898 GWh mensuales adicionales, un incremento cercano al 10%.
Paralelamente, el sistema gasista español habría enviado hacia Marruecos alrededor de 992 GWh mensuales a través de la conexión de Tarifa. Las cifras colocan bajo el foco una cuestión políticamente incómoda para el Ejecutivo de Pedro Sánchez: España refuerza sus compras a Argel mientras continúa abasteciendo energéticamente al reino marroquí.
España compra más gas a Argelia y lo exporta hacia Marruecos
Los datos permiten observar dos movimientos simultáneos.
Por un lado, Argelia ha aumentado el volumen de gas que introduce directamente en España mediante Medgaz. Por otro, España mantiene el flujo en sentido inverso hacia Marruecos a través del antiguo Gasoducto Magreb-Europa.
La comparación es significativa: el aumento mensual de las importaciones argelinas señalado entre julio de 2025 y julio de 2026, 898 GWh, es incluso inferior al volumen mensual de aproximadamente 992 GWh enviado hacia Marruecos citado para ese periodo.
Eso no significa necesariamente que pueda afirmarse que cada molécula adicional de gas argelino termina físicamente en Marruecos. El sistema gasista español recibe suministro de distintos orígenes y las cifras describen balances de entrada y salida. Sin embargo, la magnitud de ambos movimientos permite constatar que el incremento observado de las entradas por Medgaz es comparable al volumen exportado hacia Marruecos.
Esta precisión resulta relevante para distinguir el dato energético de su interpretación política.
Medgaz, la conexión estratégica entre España y Argelia
Medgaz es una de las infraestructuras energéticas estratégicas de España.
El gasoducto conecta directamente Beni Saf, en Argelia, con la costa de Almería, evitando atravesar Marruecos. Recibe gas vinculado al gigantesco sistema productor argelino, cuyo núcleo se encuentra en Hassi R’Mel.
La infraestructura cuenta con más de 200 kilómetros de trazado submarino y atraviesa zonas del Mediterráneo con profundidades que alcanzan aproximadamente los 2 000 metros.
Su importancia ha aumentado considerablemente durante los últimos años debido a la transformación del mapa energético europeo.
Argelia constituye uno de los grandes suministradores de gas de España, mientras que las centrales españolas de ciclo combinado continúan desempeñando un papel fundamental para respaldar al sistema eléctrico cuando la producción renovable resulta insuficiente.
El gas vuelve a ganar peso en el sistema eléctrico
El debate adquiere todavía más importancia después de los episodios de tensión experimentados por el sistema eléctrico español.
Las centrales de ciclo combinado utilizan gas natural para generar electricidad y pueden entrar rápidamente en funcionamiento cuando el sistema necesita producción adicional.
Eso convierte el precio internacional del gas en una variable directamente relacionada con el coste de generación eléctrica.
Cuando aumenta la utilización de estas plantas coincidiendo con precios elevados del combustible, crece la presión sobre los costes del sistema energético.
Por ello, el incremento de las importaciones procedentes de Argelia tiene una lectura positiva desde el punto de vista de la seguridad de suministro española, pero también plantea interrogantes políticos cuando coincide con elevados envíos hacia Marruecos.
Marruecos depende de España para recibir gas por esta ruta
La relación energética entre Madrid y Rabat cambió radicalmente después de que Argelia cerrase en 2021 el Gasoducto Magreb-Europa, que históricamente transportaba gas argelino hacia España atravesando territorio marroquí.
Posteriormente comenzó a utilizarse la infraestructura en sentido inverso.
De esta manera, España puede introducir gas en el gasoducto desde Tarifa para enviarlo hacia Marruecos.
El mecanismo ha permitido a Rabat disponer de una vía de suministro fundamental para alimentar parte de sus necesidades energéticas después de perder el acceso directo al gas argelino que circulaba anteriormente por la infraestructura.
La operación resulta especialmente delicada debido a la rivalidad histórica entre Marruecos y Argelia.
Argel ha mantenido durante años unas relaciones extraordinariamente tensas con Rabat, mientras España intenta conservar simultáneamente una relación estratégica con ambos países.
Sánchez afronta un difícil equilibrio entre Argel y Rabat
La política exterior española hacia el Magreb sufrió un giro de gran trascendencia durante la presidencia de Pedro Sánchez.
En 2022, el Gobierno español respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la opción que consideraba más seria, realista y creíble para resolver el conflicto.
La decisión provocó una profunda crisis diplomática con Argelia, tradicionalmente alineada con el Frente Polisario.
Desde entonces, Madrid ha intentado recomponer las relaciones con Argel sin alterar el acercamiento diplomático construido con Marruecos.
El resultado es un equilibrio especialmente complejo: España necesita mantener una relación energética estable con Argelia mientras considera estratégica su cooperación política, económica, migratoria y de seguridad con Marruecos.
Los movimientos del gas vuelven ahora a visualizar esa difícil ecuación.
La tensión con Marruecos añade presión política
El aumento de los flujos energéticos hacia Marruecos adquiere además una dimensión política adicional por la situación migratoria y fronteriza.
La gestión de las relaciones con Rabat ha sido objeto de una intensa disputa entre Gobierno y oposición, especialmente cuando se producen episodios de presión migratoria sobre Ceuta y Melilla.
En ese contexto, cualquier dato que refleje una dependencia energética marroquí de infraestructuras españolas inevitablemente abre una pregunta: qué capacidad utiliza España para defender sus intereses nacionales dentro de una relación en la que también presta servicios estratégicos a Marruecos.
El debate no consiste únicamente en determinar si España dispone de gas suficiente. También afecta a la utilización diplomática de unas infraestructuras energéticas que conceden a Madrid una posición relevante frente a su vecino del sur.
Los precios energéticos convierten el asunto en una cuestión doméstica
Todo esto sucede además mientras el mercado internacional de la energía vuelve a experimentar fuertes tensiones.
El encarecimiento del petróleo y la incertidumbre internacional pueden trasladarse a los mercados europeos del gas y, posteriormente, al precio de la electricidad.
Para los hogares españoles, la cuestión es mucho menos abstracta: gas caro significa mayor riesgo de electricidad cara cuando los ciclos combinados tienen que incrementar su producción.
Para la industria, especialmente aquella intensiva en energía, el impacto puede ser todavía mayor.
España dispone de una importante infraestructura gasista, numerosas plantas de regasificación y conexiones internacionales. Esa posición proporciona una ventaja estratégica, pero también obliga al Gobierno a explicar con claridad cómo se compatibilizan las necesidades internas con las exportaciones energéticas hacia terceros países.
Qué dicen realmente las cifras de Enagás
Los datos citados dibujan una fotografía muy concreta:
- Las entradas mensuales de gas argelino por Medgaz habrían pasado de 9 330 a 10 228 GWh entre julio de 2025 y julio de 2026.
- El incremento equivale a 898 GWh mensuales, aproximadamente un 10%.
- Los envíos hacia Marruecos se sitúan alrededor de 992 GWh mensuales según las cifras recogidas.
- El volumen exportado hacia Marruecos resulta, por tanto, comparable e incluso ligeramente superior al incremento registrado en las entradas argelinas por Medgaz.
La conclusión rigurosa no es que España esté enviando necesariamente a Marruecos exactamente el mismo gas recibido desde Argelia, puesto que el sistema español mezcla suministros procedentes de diferentes fuentes.
Lo políticamente relevante es que España está importando más gas mediante su conexión directa con Argelia mientras mantiene simultáneamente un volumen elevado de exportaciones hacia Marruecos.
La energía vuelve al centro de la política exterior española
La situación demuestra hasta qué punto la seguridad energética, Marruecos y Argelia se han convertido en piezas de un mismo tablero.
España necesita garantizar suficientes reservas y capacidad de generación para hogares e industrias. Argelia necesita conservar clientes europeos para sus hidrocarburos. Y Marruecos necesita fuentes fiables de suministro para su sistema energético.
Madrid ocupa una posición privilegiada entre ambos países, pero esa ventaja solamente adquiere valor estratégico cuando se utiliza para defender los intereses españoles.
Con los precios de la energía nuevamente sometidos a fuertes presiones internacionales, el Gobierno tendrá que justificar no solamente cuánto gas entra en España, sino también cuánto sale, hacia dónde y bajo qué criterios económicos y estratégicos.
La cuestión que queda sobre la mesa es especialmente incómoda: ¿está España aprovechando realmente su posición energética frente a Marruecos o está renunciando a una importante herramienta de presión diplomática?
