Mantener una segunda residencia, ya sea en la costa, en la montaña o en el campo, puede implicar desafíos para aquellos que desean cuidar de sus jardines, terrazas o plantas mientras la vivienda permanece cerrada durante largos periodos. Seleccionar las especies adecuadas es crucial para evitar preocupaciones relacionadas con el mantenimiento de un espacio verde atractivo.
Las plantas aromáticas como la lavanda, el romero y el tomillo son altamente recomendadas para exteriores en zonas de clima mediterráneo. Estas variedades han evolucionado para sobrevivir en ambientes específicos donde la sequía es común, lo que les permite resistir semanas sin riego, siempre que estén bien establecidas. Además, aportan fragancias agradables al espacio.
Otra opción para jardines exterior es la adelfa, un arbusto resistente que tolera condiciones adversas como el viento y la salinidad, además de florecer abundantemente durante gran parte del año. Sin embargo, es importante tener en cuenta que es tóxica y debe manejarse con precaución, especialmente en hogares con niños o mascotas.
Para quienes prefieren un diseño moderno, las suculentas, los ágaves y los pequeños olivos en maceta son opciones que almacenan agua en sus tejidos, permitiendo sobrevivir con poca atención.
En el caso de las plantas de interior, la sansevieria y la zamioculca son dos de las especies más resistentes. La primera puede pasar entre cuatro y seis semanas sin riego y adaptarse a distintas condiciones de luz. La segunda, con sus rizomas subterráneos, también presenta una excelente capacidad de almacenamiento de agua y nutrientes, lo que le ayuda a sobrevivir sin cuidados constantes.
El pothos es una opción popular entre quienes buscan plantas de interior que requieren poco mantenimiento; es capaz de tolerar cambios en las condiciones ambientales y escasez de agua.
Aparte de elegir las especies adecuadas, se pueden implementar algunas prácticas para maximizar la resistencia de las plantas durante ausencias prolongadas. Agrupar plantas de interior puede crear un microclima que retiene la humedad, mientras que el uso de acolchado o mulching en jardines puede ayudar a conservar el agua del suelo. También se pueden incorporar sistemas sencillos de autorriego que faciliten el cuidado básico de las plantas.
La correcta elección de especies y el empleo de estrategias de conservación del agua pueden facilitar el mantenimiento de espacios verdes en segundas residencias, garantizando un entorno agradable a los propietarios cuando retornen, sin que esto implique un esfuerzo considerable en jardinería.
