El Dakar 2026 volvió a mostrar su cara más salvaje con un impresionante accidente sufrido por Jesús Calleja durante la etapa 5. El aventurero leonés y su copiloto, el empresario argentino Edu Blanco, dieron varias vueltas de campana a gran velocidad tras entrar de forma inesperada en una zona de peligro 3 que no estaba señalizada en el roadbook, según relataron los propios protagonistas.
El resultado: el Santana completamente destrozado y un enorme susto que pudo acabar en tragedia.
El Dakar no perdona errores… ni omisiones
El accidente se produjo cuando Jesús Calleja y Blanco rodaban a alta velocidad por una pista recta, inmersos en el polvo levantado por otros competidores. En ese contexto, la visibilidad era muy reducida, lo que agravó el riesgo.
De forma repentina, el coche alcanzó una zona de peligro extremo (nivel 3) que no figuraba correctamente marcada en el libro de ruta, provocando que el vehículo saliera despedido y comenzara a dar vueltas de campana sin margen de reacción.
Otros pilotos, entre ellos Laia Sanz, también habrían sufrido sustos similares en ese mismo punto del recorrido.
Un problema que ya había sido denunciado
La situación recuerda a las quejas recientes de varios pilotos de la categoría Ultimate, que denunciaron el peligro de rodar detrás de competidores más lentos, reposicionados por la FIA debido a su carácter prioritario al estar inscritos en el Mundial de Rally Raid.
Rodar a gran velocidad, con polvo y sin una señalización clara, convierte cualquier error en una ruleta rusa, algo que vuelve a poner en el punto de mira la seguridad y la fiabilidad del roadbook.
El Santana, destrozado; los pilotos, fuera de peligro
Pese a la violencia del accidente, las noticias son tranquilizadoras. Fuentes cercanas confirmaron que tanto Jesús Calleja como Edu Blanco se encuentran bien, aunque fueron trasladados a un centro médico para realizar un chequeo preventivo, tal y como marca el protocolo del Dakar.
El coche, sin embargo, quedó severamente dañado, lo que compromete seriamente la continuidad del proyecto en la prueba más dura del mundo.
El Dakar vuelve a enseñar los dientes
El accidente de Calleja es un nuevo recordatorio de que el Dakar no entiende de fama, experiencia ni épica televisiva. Cada etapa es una batalla contra el terreno, la navegación… y, en ocasiones, contra fallos humanos u organizativos.
Esta vez, la fortuna estuvo del lado de los pilotos. Pero el debate vuelve a abrirse:
¿están todas las zonas realmente bien señalizadas en una carrera donde cualquier error se paga con sangre?

