Evitar cirugía radical en cáncer de recto: protocolo español
La cirugía radical ha sido un tratamiento común para el cáncer de recto, cuya detección ocurre en un 80% de los casos en etapas avanzadas. Sin embargo, las estrategias actuales están cambiando este enfoque.
En lugar de operar inmediatamente, se está implementando un tratamiento previo que incluye radioterapia y quimioterapia. Este procedimiento es conocido como ‘neoadyuvancia total’ (TNT por sus siglas en inglés) y ha demostrado ser efectivo, ya que en muchos pacientes el tumor puede desaparecer, evitando así cirugías invasivas.
Según el doctor José Luis Domínguez Tristancho, especialista de la Unidad de Coloproctología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, las guías clínicas actuales promueven el uso de TNT, mejorando la respuesta al tratamiento y permitiendo la conservación del órgano. Esto se traduce en menos efectos secundarios y mejor calidad de vida para los pacientes.
La cirugía radical se contempla en casos donde el tratamiento oncológico inicial no ha presentado resultados satisfactorios. Este tipo de cirugía conlleva riesgos significativos, como disfunciones en el aparato digestivo, y un aumento en el uso de colostomías definitivas.
El protocolo FOREST, aprobado en 2020 por el Comité de Ética e Investigación Clínica de la Fundación Jiménez Díaz, ha permitido evitar la cirugía radical en hasta el 50% de los casos sin comprometer la supervivencia del paciente. Este protocolo fue posteriormente adoptado en otros hospitales del sistema sanitario madrileño, como el Rey Juan Carlos y el General de Villalba.
Los datos recopilados en los últimos cinco años, publicados en la revista International Journal of Cancer, muestran mejoras en la supervivencia global de los pacientes tratados bajo este esquema, que incluye un seguimiento intensivo. Sin embargo, alrededor del 25% de los pacientes que responden positivamente pueden experimentar un recrecimiento del tumor, lo que resalta la importancia de un monitoreo constante.
El protocolo establece que cada caso de cáncer de recto se evalúe en una Comisión de Tumores, garantizando una atención rápida y efectiva. Se inicia con un tratamiento combinado de radioterapia y quimioterapia, seguido por una evaluación mediante resonancia magnética para ajustar el tratamiento según la respuesta del paciente.
En caso de que los tratamientos indiquen éxito, los pacientes pueden optar por un régimen conocido como ‘watch & wait’ (W&W), que incluye un seguimiento riguroso para detectar cualquier recurrencia temprana en los dos años. Se realizan distintas pruebas diagnósticas para asegurar la salud del paciente a lo largo del tiempo.
Este enfoque integral no solo busca minimizar la carga de la cirugía, sino también optimizar la salud general del paciente mediante una prehabilitación adecuada, preparando al cuerpo ante los tratamientos oncológicos y mejorando los resultados terapéuticos.

