El auge de la inteligencia artificial y los centros de datos dispara el consumo eléctrico mundial. Expertos reunidos en el Mobile World Congress advierten de que la infraestructura energética podría quedar al límite si no se moderniza con urgencia.
El crecimiento de la IA dispara la demanda energética
La expansión global de la inteligencia artificial (IA) está generando una preocupación creciente en el sector energético: ¿podrá la red eléctrica soportar el consumo de los nuevos centros de datos?
Durante el evento tecnológico Mobile World Congress 2026 celebrado en Barcelona, expertos de la industria han advertido que la demanda energética vinculada a la IA podría tensionar seriamente las infraestructuras eléctricas actuales.
Según previsiones de la International Energy Agency, el consumo eléctrico de los centros de datos crecerá un 15 % anual entre 2024 y 2030.
Si esa tendencia se mantiene, estas infraestructuras necesitarán cerca de 945 TWh al año al final de la década, una cifra equivalente al consumo eléctrico total de Japan.
Centros de datos gigantes que obligan a rediseñar la red eléctrica
El crecimiento explosivo de la IA está provocando inversiones multimillonarias en centros de datos, instalaciones tecnológicas que requieren enormes cantidades de energía para alimentar servidores, sistemas de refrigeración y redes de comunicación.
Según explica Alfonso Álvarez, consejero delegado de Cellnex en España, la expansión de estas infraestructuras ya está obligando a replantear el diseño de la red eléctrica.
“A medida que los centros de datos se hacen más grandes, afectan al propio diseño de la red eléctrica”, advierte.
Esto implica nuevas líneas de alta tensión, redes más complejas y grandes inversiones en infraestructura energética para evitar cuellos de botella en el suministro.
La “tormenta perfecta” entre tecnología e industria
El problema no se limita únicamente a la inteligencia artificial.
Según los expertos del sector, el verdadero riesgo surge cuando la expansión tecnológica coincide con el crecimiento industrial y de telecomunicaciones.
“La IA es solo una parte del crecimiento previsto, pero si se suma al aumento de la actividad industrial y de las telecomunicaciones, podríamos agotar la capacidad de expansión de la red”, señala Álvarez.
Esta combinación ha sido descrita en el congreso como una “tormenta perfecta energética” para la próxima década.
Microredes y energía nuclear modular: posibles soluciones
Ante este escenario, el sector energético explora nuevas soluciones para reforzar la red eléctrica.
Uno de los planteamientos más debatidos en el congreso fue descentralizar la generación eléctrica.
Según Stephen Douglas, responsable de estrategia en Spirent Communications, el modelo tradicional de generación centralizada podría quedar obsoleto.
La alternativa pasaría por crear microredes eléctricas conectadas a la red principal, capaces de generar y distribuir energía localmente.
Por su parte, Micaela Martinelli, responsable de soluciones sectoriales en Telefónica, destacó que será imprescindible aumentar la generación energética con nuevas tecnologías.
Entre ellas mencionó los reactores nucleares modulares pequeños, una tecnología emergente que podría complementar a las energías renovables como solar y eólica.
España y el reto de gestionar un sistema energético cada vez más complejo
El desafío energético es especialmente relevante en países como Spain, donde las energías renovables tienen una fuerte presencia en el mix energético.
Esto obliga a gestionar de forma más sofisticada la producción y la demanda eléctrica, ya que la generación renovable depende de factores variables como el sol o el viento.
Empresas energéticas como Axpo trabajan precisamente en este ámbito, ayudando a operadores de centros de datos a desarrollar infraestructuras eléctricas más eficientes y flexibles.
Combatir la demanda de la IA con más IA
Paradójicamente, la solución a este desafío energético podría venir de la misma tecnología que lo está provocando.
Los expertos coinciden en que la inteligencia artificial jugará un papel clave en la gestión de la red eléctrica del futuro.
Gracias a algoritmos avanzados será posible:
- Equilibrar oferta y demanda energética en tiempo real
- Optimizar el uso de infraestructuras eléctricas
- Predecir picos de consumo
- Coordinar múltiples fuentes de generación
En otras palabras, usar IA para gestionar el impacto energético de la propia IA.
El verdadero coste de la revolución tecnológica
La expansión de la inteligencia artificial suele presentarse como una revolución digital inevitable y positiva.
Sin embargo, el debate abierto en el Mobile World Congress deja una conclusión inquietante: la revolución tecnológica también tiene un coste energético gigantesco.
Si los gobiernos y las empresas no invierten a tiempo en infraestructura eléctrica, generación energética y redes inteligentes, el avance de la IA podría encontrarse con un límite inesperado.
No el tecnológico.
El energético.
