Tras casi 50 años de militancia en el nacionalismo gallego, Francisco Jorquera pone fin a su carrera política, dejando atrás un legado marcado por crisis internas del BNG y su papel decisivo en la gobernabilidad local de A Coruña.
De Ferrol a A Coruña: el inicio de un compromiso histórico
Nacido en Ferrol en 1961, Francisco Jorquera trasladó su vida a A Coruña, ciudad que marcaría tanto el inicio como el cierre de su carrera política. Fue en esta urbe donde, siendo adolescente, comenzó su militancia en Estudantes Revolucionarios Galegos (ERGA), durante el curso 1977-1978 en el instituto Zalaeta, en plena Transición, y defendiendo siempre la lengua gallega en los exámenes.
Su implicación se intensificó en Santiago de Compostela, donde estudió Xeografía e Historia y se involucró en la creación de los Comités Abertos de Facultade (CAF), consolidando una trayectoria temprana que le llevaría a participar en la fundación del BNG en Riazor en 1982, un momento que él mismo reconoció como histórico.
Liderazgo en la crisis del BNG (2012)
A lo largo de los años, Jorquera escaló posiciones dentro del Bloque Nacionalista Galego, ocupando cargos de relevancia como representante general (1996), secretario técnico (1999) y coordinador ejecutivo (2003). En 2005 dio el salto a la política nacional como Senador, sustituyendo a Anxo Quintana, y más tarde fue diputado en el Congreso por A Coruña (2008 y 2011).
Su momento más controvertido llegó en 2012, durante la XIII Asamblea Nacional del BNG, cuando aspiró a la presidencia de la Xunta en un contexto de profunda división interna. Jorquera, junto a Guillerme Vázquez y con apoyo de la UPG, se impuso frente a históricos del Bloque como Xosé Manuel Beiras y Carlos Aymerich, provocando la escisión de varias corrientes del partido. El resultado electoral le otorgó siete diputados frente a los nueve de la Alternativa Galega de Esquerdas, reflejando un BNG debilitado y fracturado.
Regreso a A Coruña y papel clave en la política local
Tras dejar paso a Ana Pontón en la política autonómica, Jorquera volvió a A Coruña para intentar recuperar el peso del BNG en el municipio. En 2019, su candidatura a la Alcaldía y como portavoz local logró dos concejales, quedando en un segundo plano frente a la Marea Atlántica, pero abriendo la puerta a una participación decisiva en la gobernabilidad local.
En 2023, los cuatro ediles del BNG se convirtieron en clave para aprobar presupuestos y garantizar la estabilidad del Gobierno local, en un pacto con el PSOE que dejó de lado al PP. Sin embargo, la relación con los socialistas no estuvo exenta de tensiones: Jorquera denunció incumplimientos de acuerdos y bloqueó los presupuestos de 2025, forzando a la alcaldesa Inés Rey a aprobarlos en solitario tras una fallida cuestión de confianza.
Despedida y legado político
Con casi 66 años, Jorquera anunció que no se presentará a las elecciones municipales de 2027, alegando no tener “fuerzas suficientes” para mantener la primera línea política. Su salida deja el camino abierto a “personas jóvenes y preparadas” que continúen la trayectoria del BNG en A Coruña.
A pesar de las polémicas internas y la pérdida de fuerza electoral del Bloque, su figura deja un legado de coherencia y honestidad, reconocido incluso por adversarios políticos del PSOE y PP coruñés, y su compromiso con el nacionalismo gallego seguirá siendo su bandera personal: “A política non a vou deixar, serei militante nacionalista mentres viva”.
Su trayectoria refleja no solo la historia reciente del BNG, sino también la transformación de la política local gallega, marcada por pactos, tensiones y la creciente fragmentación de la izquierda.
