En la reciente gala de los Premios Goya, la película Los domingos, que narra la historia de una adolescente bilbaína que decide hacerse monja, fue objeto de controversia. La humorista que protestó contra el mensaje de la película expresó su preocupación de que los jóvenes busquen refugio en la fe cristiana. Su crítica incluyó la frase: «Menudo chiringuito tenéis montado. Se acabó. Vayan saliendo».
En el film, la protagonista, interpretada por Blanca Soroa, experimenta una revelación en la que siente que es elegida por Jesús para llevar una vida de oración y contemplación. A pesar de un entorno lleno de conflictos cotidianos, como disputas familiares y problemas de pareja, ella encuentra sentido a su vida en la espiritualidad.
Este enfoque en la búsqueda espiritual fue mencionado en obras como La vida pequeña. El arte de la fuga de José Ángel González Sainz, donde se propone un regreso a los pequeños momentos que ofrecen bienestar. La película sugiere que estos instantes pueden ser un camino hacia la trascendencia, apuntando a la búsqueda de sentido en la vida.
La película también plantea un contraste entre la vida moderna y la disciplina que se puede encontrar en un convento, abordando el impacto de la falta de estructura en la crianza de los jóvenes. Según algunos análisis, esta ausencia de límites podría contribuir a problemas de salud mental en la generación más joven.
Este año, la Academia de Cine reconoció Los domingos no solo por su propuesta artística, sino también por su exploración de la espiritualidad en un contexto contemporáneo. A través de la historia de la protagonista, la película invita a los espectadores a reflexionar sobre la fe, el sentido de comunidad y el camino a la madurez personal.

