Las declaraciones del presidente canario, Fernando Clavijo, sobre la posibilidad de que ratas infectadas con hantavirus alcanzaran la costa desde el crucero MV Hondius han provocado una fuerte polémica científica y política. Expertos y el propio Ministerio de Sanidad desmienten el escenario y advierten del peligro de difundir mensajes alarmistas basados en respuestas de inteligencia artificial sin respaldo técnico.
El brote de hantavirus del crucero MV Hondius ha abierto una inesperada crisis política y mediática en Canarias. Las afirmaciones del presidente autonómico, Fernando Clavijo, alertando sobre la posibilidad de que ratas infectadas pudieran nadar desde el barco hasta la costa canaria provocaron estupor entre epidemiólogos y expertos en enfermedades infecciosas.
La controversia aumentó todavía más cuando trascendió que el dirigente canario había obtenido parte de esa hipótesis a través de una consulta realizada a una inteligencia artificial.
La reacción científica fue inmediata.
Sanidad desmonta oficialmente la teoría de las “ratas nadadoras”
Ante la creciente alarma social, el Ministerio de Sanidad emitió un informe técnico específico para desmentir la posibilidad planteada por Clavijo.
El documento recuerda que el reservorio natural del virus Andes (ANDV) —la variante implicada en el brote del MV Hondius— no son las ratas urbanas, sino un pequeño roedor silvestre conocido como:
Oligoryzomys longicaudatus, o ratón colilargo patagónico.
Este animal vive principalmente en:
- Bosques andinos de Chile
- Zonas rurales del sur de Argentina
- Áreas de montaña y vegetación silvestre
Y no en puertos, alcantarillas o entornos urbanos.
El roedor ni vive en barcos… ni puede colonizar Canarias
Los especialistas insisten además en que este ratón tiene hábitos completamente incompatibles con el escenario planteado públicamente.
Se trata de un animal:
- De hábitos nocturnos
- Adaptado a entornos rurales
- Vinculado a bosques y matorrales
- No habituado a ambientes marítimos
- Sin capacidad de desplazamientos acuáticos largos
“No es una rata urbana y no tiene capacidad para nadar desde el barco hasta la costa”, subraya el informe sanitario.
Los investigadores argentinos especializados en hantavirus también consideran extremadamente improbable que uno de estos roedores hubiera llegado siquiera al crucero.
El problema de utilizar inteligencia artificial sin criterio científico
La polémica ha reabierto además un debate cada vez más delicado: el uso político de respuestas generadas por inteligencia artificial sin validación técnica.
Según reconoció el propio Clavijo, la hipótesis sobre las ratas nadadoras surgió tras consultar herramientas de IA que indicaban que ciertos roedores pueden sobrevivir largos periodos en el agua.
El problema es que esa información general fue extrapolada erróneamente al caso concreto del hantavirus Andes, ignorando completamente la biología real del reservorio implicado.
La situación ha generado críticas incluso dentro de ámbitos sanitarios por el riesgo de amplificar miedos injustificados en plena crisis epidemiológica.
Los científicos insisten: no hay riesgo para los roedores españoles
Pero hay otro dato todavía más importante que desmonta el alarmismo.
Incluso en el hipotético y extremadamente improbable caso de que un ratón colilargo llegara a territorio español, no podría transmitir el virus a roedores locales.
La razón es simple: en España no existen especies reservorio compatibles con el virus Andes.
Los expertos del Instituto de Salud Carlos III recuerdan que cada hantavirus depende de especies concretas de roedores muy específicas desde el punto de vista ecológico y biológico.
España no es territorio natural del virus Andes
Los especialistas recalcan que el hantavirus Andes pertenece a un grupo de virus característicos de Sudamérica.
Su presencia está ligada a:
- Chile
- Argentina
- Áreas andinas
- Ecosistemas específicos
En Europa existen otros hantavirus distintos, asociados sobre todo a síndromes renales en el norte y este del continente, pero no la variante implicada en el brote del MV Hondius.
Más de 500 cruceros llegan cada año desde Sudamérica sin incidentes
Sanidad también recuerda un dato relevante que desmonta el clima de alarma generado alrededor del crucero.
Cada año llegan a Europa más de:
500 cruceros procedentes de Argentina y Chile
sin que jamás se haya registrado un brote similar relacionado con roedores importados.
Además, las inspecciones realizadas a bordo del MV Hondius no detectaron presencia de roedores ni problemas higiénicos significativos.
La hipótesis principal sigue siendo el contagio entre pasajeros
Los epidemiólogos consideran mucho más probable que el brote se originara por:
- Un contagio inicial en Sudamérica antes del embarque
- Posterior transmisión entre pasajeros en espacios cerrados
Esta teoría coincide con investigaciones previas realizadas en Argentina sobre contagios puntuales en:
- Autobuses
- Reuniones familiares
- Espacios cerrados
- Contactos estrechos prolongados
El miedo sanitario y la gestión política de las crisis
La polémica vuelve a poner de manifiesto cómo las crisis sanitarias pueden convertirse rápidamente en escenarios de confusión política, declaraciones precipitadas y difusión de información poco contrastada.
Expertos consultados recuerdan que la comunicación pública durante emergencias epidemiológicas debe basarse en:
- Evidencia científica
- Datos verificables
- Prudencia institucional
- Mensajes claros y proporcionados
Especialmente en un contexto social todavía marcado por el recuerdo traumático del Covid.
Entre la prudencia y el alarmismo
Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia epidemiológica sobre los pasajeros del MV Hondius, pero insisten en que la situación está controlada y que no existen indicios de riesgo ambiental para Canarias ni para la fauna local.
Mientras tanto, la polémica deja una lección incómoda: en plena era digital, una respuesta generada por inteligencia artificial puede acabar desencadenando titulares alarmistas y debates políticos si no existe una mínima validación científica previa.
Y en cuestiones sanitarias, el miedo mal gestionado puede propagarse mucho más rápido que el propio virus.
