La pedagoga y comunicadora ambiental Heike Freire reescribe ‘Educar en Verde’ para actualizar su propuesta pedagógica centrada en la biofilia y la conexión con la naturaleza.
Una infancia al aire libre como base del bienestar
Heike Freire (Gijón, 1970) recuerda su infancia explorando montes, ríos y playas, jugando en la calle y contemplando las estrellas. Hoy advierte que muchos niños no viven experiencias semejantes: “¿Qué ocurrirá si llega el día en que nadie tiene recuerdos de experiencias infantiles en la naturaleza?”, se pregunta.
Para Freire, el amor por la naturaleza es una propiedad emergente del ser humano, que puede verse bloqueada o amplificada por factores educativos, sociales, culturales y políticos.
Pedagogía verde: la naturaleza como eje transversal
Lejos de proponer nuevas asignaturas, Heike defiende que la biofilia —el amor por la Tierra y todo lo vivo— impregne todas las áreas del currículo. Los colegios deberían funcionar como “semilleros”, acompañando a los niños en su desarrollo.
Su propuesta se inspira en pedagogos como Ivan Illich, Paolo Freire y Richard Louv, fomentando la relación triangular entre educador, niño y entorno natural.
Iniciativas que acercan la naturaleza a los niños
Entre sus proyectos destacados está Patios Vivos, que busca reverdecer patios escolares:
- Más del 60% de los colegios han iniciado algún tipo de intervención.
- Algunos procesos han implicado a profesorado, técnicos, familias y alumnado, con resultados profundos y duraderos.
Freire subraya que estas experiencias no solo mejoran la estética, sino que fortalecen la salud mental y emocional de los niños.
La salud mental infantil en riesgo
Tras la pandemia de Covid-19, los trastornos mentales entre los jóvenes han crecido significativamente:
- Suicidio: segunda causa de muerte juvenil
- Déficit de atención e hiperactividad
- Depresión, ansiedad y estrés
- Autolesiones y problemas de conducta alimentaria
Freire plantea que gran parte de estos problemas surgen por la falta de contacto con la naturaleza, la sobreexposición a entornos urbanos y tecnológicos, y la ausencia de juego espontáneo.
Tecnología y naturaleza: un equilibrio necesario
Respecto al uso de pantallas y redes sociales, Freire señala:
“El exceso de tecnología no solo causa déficit de naturaleza: también es una consecuencia de no poder acceder a experiencias reales. Antes de prohibir, hay que ofrecer experiencias de conexión con lo vivo, aventura, pertenencia y sentido”.
Su enfoque combina educación ambiental, juego libre y experiencias al aire libre como elementos esenciales para el desarrollo integral de los niños.

