El grupo alemán Henkell ha adquirido el 100% de Freixenet, culminando ocho años de alianza y poniendo fin a la gestión compartida con la familia Ferrer. La operación, efectiva desde el 2 de marzo, convierte a Henkell en propietario único del gigante catalán del cava.
Fin de la gestión paritaria iniciada en 2018
Desde 2018, ambas compañías compartían el control tras la entrada del grupo alemán en el capital de Freixenet. Ahora, Henkell ha comprado el 50% restante que permanecía en manos de la familia Ferrer y de José Luis Bonet, presidente de honor de la firma.
El consejero delegado de Henkell Freixenet, Andreas Brokemper, y Pedro Ferrer han confirmado que el acuerdo se ha cerrado “de mutuo acuerdo”, aunque no se ha hecho público el importe de la operación.
Impulso internacional: foco en Asia y Sudamérica
Con el control total, Henkell busca reforzar la expansión internacional de la marca, especialmente en Asia y Sudamérica, consolidando su liderazgo en el segmento global de vinos espumosos.
Brokemper ha subrayado que “el nuevo faro del grupo es y será Freixenet”, destacando que la compañía seguirá invirtiendo para fortalecer su presencia internacional sin perder sus raíces en el Penedès, cuna histórica del cava.
La familia Ferrer sigue en el sector
La venta no implica la salida de la familia Ferrer del negocio vitivinícola. Pedro Ferrer pasará a ser presidente de honor y reinvertirá parte de los ingresos en Ferrer Wines, su grupo familiar, que integra bodegas como Vionta, Orube, Cavas Hill, Can Sala, Valdubón o Solar Viejo.
Además, Ferrer Wines mantendrá alianzas comerciales con Freixenet, asegurando la continuidad de la colaboración empresarial.
Una marca centenaria
Fundada en 1914 por Pedro Ferrer Bosch y Dolors Sala Vivé, Freixenet se ha consolidado como el mayor productor de cava en España y uno de los referentes mundiales en vinos espumosos. Con esta operación, Henkell refuerza su posición como líder global en el sector.

